La crisis sanitaria en Bolivia ya dejó cuatro muertos en medio de los bloqueos y protestas
La crisis social y política que atraviesa Bolivia continúa agravándose y ya provocó la muerte de cuatro personas por las dificultades para acceder a atención médica, según confirmó el Ministerio de Salud del país.

El caso más reciente fue el de un niño de 12 años que falleció mientras era trasladado de urgencia en ambulancia debido a los cortes de rutas que afectan distintas regiones bolivianas.
El menor había sido derivado desde un hospital de Llallagua, en el norte de Potosí, hacia un centro de mayor complejidad en la capital departamental. Sin embargo, los bloqueos impidieron el avance normal del vehículo sanitario, que debió cambiar de recorrido y dirigirse hacia Oruro. El niño murió durante el viaje.
Tras conocerse el hecho, el Ministerio de Salud boliviano expresó sus condolencias a la familia y reiteró el pedido de habilitar corredores humanitarios para garantizar el paso de ambulancias, medicamentos y pacientes en estado crítico. “La vida debe estar por encima de cualquier conflicto”, señalaron desde la cartera sanitaria.
En diálogo con el periodista Adrián Salonia para C5N, una ciudadana boliviana identificada como Janet describió el delicado escenario que atraviesan los hospitales públicos. “La situación es terrible. Se están formando comités de emergencia porque ya no hay insumos suficientes y deberían priorizar el funcionamiento de los hospitales”, manifestó.
Además, aseguró que varios centros de salud comenzaron a suspender intervenciones quirúrgicas por la falta de oxígeno medicinal y otros suministros esenciales. “Se habla de ayuda enviada desde Argentina en aviones Hércules, pero aquí todavía no se ve reflejada”, agregó.
Las protestas, impulsadas desde hace más de dos semanas por sindicatos campesinos aimaras, organizaciones sociales y sectores vinculados al ex presidente Evo Morales, mantienen bloqueadas rutas estratégicas en distintos puntos del país. Los manifestantes reclaman la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Aunque las movilizaciones comenzaron en La Paz, en los últimos días se extendieron a ciudades como Oruro, Cochabamba, Santa Cruz, Potosí y Chuquisaca. Los cortes generan serios problemas en el abastecimiento de alimentos, combustible y suministros médicos, especialmente en La Paz y El Alto.
En paralelo, la Cámara Nacional de Industrias de Bolivia estimó pérdidas superiores a los 600 millones de dólares para el sector productivo debido a la paralización del transporte y la actividad comercial. Frente al agravamiento del conflicto, el Gobierno, la Defensoría del Pueblo y la Iglesia Católica volvieron a solicitar la apertura de corredores humanitarios para garantizar el traslado de ambulancias, medicamentos, alimentos y combustible.
