Flybondi profundiza su crisis: cancela casi 8 de cada 10 vuelos
La crisis de Flybondi dejó de ser solamente un problema operativo para convertirse en un conflicto que alcanza a trabajadores, pasajeros, proveedores y organismos públicos.

Durante julio y los primeros días de agosto, la aerolínea registró alrededor de un 78% de cancelaciones, mientras se multiplican las denuncias por salarios impagos, indemnizaciones pendientes, acuerdos de retiro incumplidos y reembolsos que todavía no llegaron a los pasajeros afectados.
El deterioro de la operación expone las dificultades financieras y empresariales que atraviesa la compañía vinculada al empresario Leonardo Scatturice. El problema no se limita a los vuelos cancelados: según las denuncias de trabajadores y ex empleados, la empresa acumula obligaciones laborales que tampoco estaría cumpliendo.
Desde abril, afirman, comenzaron a registrarse atrasos en los pagos. Los trabajadores despedidos sostienen que la compañía no responde a sus reclamos y que muchos acuerdos que habían sido formalizados legalmente continúan sin ser abonados.
Despidos, salarios impagos y una creciente judicialización
Más de 700 empleados ya fueron desvinculados de Flybondi. Una parte importante de esas salidas se concretó mediante acuerdos homologados ante el Servicio de Conciliación Laboral Obligatoria (SECLO), mientras que otros trabajadores aceptaron retiros voluntarios certificados ante escribano público.
Sin embargo, según las denuncias sindicales, los compromisos económicos asumidos por la empresa tampoco fueron cumplidos en esos casos. La situación derivó en la presentación de numerosos reclamos judiciales para exigir el pago de montos que, de acuerdo con los trabajadores, ya habían sido reconocidos y acordados por la propia compañía.
Los ex empleados cuestionan que cada incumplimiento termine generando un nuevo proceso judicial, una dinámica que, según sostienen, permite a la empresa extender los plazos y postergar obligaciones que ya deberían estar canceladas.
Para quienes todavía permanecen en la compañía, el panorama tampoco resulta alentador. Trabajadores activos denuncian que aún no cobraron los salarios correspondientes a junio y julio ni el medio aguinaldo. También describen un clima laboral marcado por la incertidumbre y aseguran haber sufrido presiones para evitar que hagan públicos sus reclamos.
A esto se suma otro problema sensible: la falta de pago de aportes habría dejado, desde el 6 de agosto, a trabajadores actuales y ex empleados sin cobertura de medicina prepaga y obra social.
Pasajeros y proveedores también esperan respuestas
La crisis se extiende mucho más allá de la relación laboral. Ex trabajadores de la aerolínea aseguran que cientos de miles de pasajeros continúan esperando reintegros por vuelos cancelados durante los últimos meses. La falta de respuestas ante estos reclamos agrega un nuevo frente de conflicto para una empresa cuya principal obligación con los usuarios debería ser garantizar el servicio contratado o devolver el dinero correspondiente.
También existen denuncias por deudas acumuladas con proveedores, incluso con empresas que habrían aceptado planes de pago propuestos por Flybondi. A esto se sumarían obligaciones pendientes con organismos públicos vinculadas con tasas e impuestos.
El deterioro operativo alcanzó además sus conexiones internacionales. Durante julio, las operaciones relacionadas con Brasil registraron cerca de un 79% de cancelaciones, situación que llevó a la autoridad aeronáutica brasileña a intervenir.
La Agencia Nacional de Aviación Civil de Brasil (ANAC) dispuso una medida cautelar que impidió a Flybondi continuar comercializando determinados vuelos hacia y desde ese país. La restricción alcanzó conexiones con Florianópolis, Maceió y Salvador de Bahía y también limitó la posibilidad de incorporar nuevas rutas o aumentar frecuencias.
En paralelo, comenzó a circular información sobre una posible reestructuración empresarial mediante la cual Flybondi podría integrarse bajo una nueva denominación, OCA Air, con participación de CQC Global Enterprise, holding relacionado con OCA y también vinculado a Scatturice.
La eventual reorganización buscaría integrar actividades de transporte aéreo, logística, distribución y tecnología. Sin embargo, cualquier ingeniería societaria deberá enfrentar primero una cuestión central: cómo resolver el volumen de obligaciones acumuladas con trabajadores, pasajeros, proveedores y organismos públicos.
El caso Flybondi muestra así una crisis que excede ampliamente el funcionamiento irregular de una aerolínea. La sucesión de cancelaciones, deudas y reclamos plantea interrogantes sobre la capacidad financiera de la empresa para sostener sus operaciones y, al mismo tiempo, cumplir con las obligaciones que asumió. Mientras se habla de una eventual reestructuración, trabajadores y pasajeros continúan esperando respuestas concretas y pagos que, según sus denuncias, llevan meses pendientes.
