La pobreza sigue elevando su piso: una familia necesitó más de $1.564.000 en julio para llegar a fin de mes
El costo de la canasta básica volvió a subir por encima del 2% mensual y reflejó que, pese a la desaceleración de la inflación, sostener un hogar fuera de la pobreza requiere ingresos cada vez más altos.

El costo mínimo para que una familia argentina no sea considerada pobre volvió a aumentar en julio y superó ampliamente el millón y medio de pesos. Según informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), un hogar tipo de cuatro integrantes necesitó $1.564.716 para cubrir la Canasta Básica Total (CBT), cifra que representa una suba del 2,2% respecto de junio y del 36,1% en comparación con el mismo mes del año pasado.
El dato vuelve a poner en evidencia la presión que ejercen los precios sobre los ingresos familiares. Aunque el Gobierno insiste en que la inflación se encuentra en un proceso de desaceleración, el umbral de pobreza continúa desplazándose hacia arriba y exige cada vez más recursos para cubrir gastos esenciales.
Para no caer en la indigencia, ese mismo hogar necesitó al menos $708.016, monto correspondiente a la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que contempla únicamente los alimentos indispensables para la subsistencia.
El informe oficial mostró que la CBA registró en julio un incremento mensual del 2,6%, por encima de la inflación general del período. En términos interanuales, el aumento fue del 37,4%, mientras que el acumulado de los primeros siete meses de 2026 alcanzó el 20,1%.
La Canasta Básica Total, que además de los alimentos incorpora gastos de transporte, vestimenta, salud, educación y otros bienes y servicios esenciales, tuvo una variación acumulada del 19,6% en lo que va del año.
El Indec también difundió los valores correspondientes a otros tipos de hogares. Una familia de tres integrantes necesitó $1.245.696 para ubicarse por encima de la línea de pobreza y $563.663 para no ser indigente.
En tanto, un hogar de cinco miembros requirió $1.645.737 para evitar la pobreza y $744.677 para superar el umbral de indigencia.
Los números revelan una paradoja cada vez más visible en la economía argentina: aun con una inflación menor a la de años anteriores, el costo de cubrir las necesidades básicas continúa creciendo a un ritmo que obliga a millones de familias a destinar una porción cada vez mayor de sus ingresos a gastos esenciales. La desaceleración de los precios, por ahora, no se traduce en un alivio suficiente para los hogares que viven al límite de la pobreza.
