6 de octubre de 2026

Flybondi acudió a la Justicia para reestructurar sus deudas tras casi dos meses sin vuelos

El concurso preventivo abre ahora una nueva etapa para Flybondi, aunque no garantiza por sí mismo su regreso a los cielos. La continuidad de la compañía dependerá de la resolución judicial, de su capacidad para alcanzar acuerdos con sus acreedores y de la posibilidad de recomponer una estructura operativa que quedó severamente reducida tras semanas de inactividad.

La aerolínea de bajo costo Flybondi presentó formalmente su concurso preventivo de acreedores con el propósito de renegociar sus compromisos financieros, comerciales y laborales.

El expediente quedó en manos del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N.º 24, que deberá determinar si la compañía reúne las condiciones para avanzar con un proceso de reorganización y eventualmente recuperar su actividad.

La presentación judicial se produce después de 57 días consecutivos sin operaciones comerciales. Flybondi interrumpió sus vuelos regulares a comienzos de agosto de 2026 y, desde entonces, atraviesa una profunda crisis operativa y financiera que también redujo de manera significativa su presencia en el mercado aerocomercial argentino.

Uno de los principales indicadores del deterioro es el tamaño de su flota. De los 13 aviones que llegó a tener en el país, actualmente quedan apenas tres aeronaves, ninguna de ellas afectada normalmente al servicio comercial y algunas en proceso de devolución técnica.

El escenario financiero agrega presión sobre la empresa. Flybondi acumula al menos 27 cheques rechazados por más de $2.900 millones, mientras que sus obligaciones fiscales superarían los $6.600 millones. A esto se suman embargos judiciales promovidos por proveedores y distintos organismos públicos.

La crisis también tuvo un fuerte impacto sobre los trabajadores. En los últimos meses, alrededor de 1.000 empleados dejaron la compañía, ya sea mediante despidos o acuerdos de retiro voluntario.

Los sindicatos denunciaron demoras en el pago de indemnizaciones, incumplimientos en los compromisos asumidos para cancelar esas desvinculaciones y atrasos salariales entre quienes todavía permanecen en la empresa.

El concurso preventivo aparece, en este contexto, como una herramienta para intentar ordenar un pasivo que se fue acumulando mientras la compañía reducía progresivamente su capacidad operativa. La Justicia tendrá ahora que determinar si existe margen para una reorganización que permita evitar una eventual quiebra.

La crisis no se limitó al funcionamiento interno de la aerolínea. Durante 2026, Flybondi acumuló cerca de 2.400 cancelaciones, con unos 383.000 pasajeros afectados, muchos de los cuales todavía reclaman la devolución del dinero de sus pasajes o una respuesta frente a las interrupciones del servicio.

Ante este escenario, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) inició actuaciones contra la empresa por la interrupción de sus servicios sin la correspondiente notificación y reclamó la presentación de un plan destinado a corregir la situación.

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