11 de mayo de 2026

Fin de la quita de retenciones: productores advierten “situación insostenible”

Desde distintas asociaciones del norte del país, los productores advierten que el restablecimiento de los derechos de exportación provocará una “situación insostenible”, que afectará no solo la rentabilidad, sino también la supervivencia de miles de pequeños y medianos productores.

A pocos días del 30 de junio, fecha en la que finaliza la quita temporal de retenciones a ciertos productos agropecuarios, crece la tensión entre el Gobierno y el sector rural.

Las retenciones que volverán a aplicarse incluyen una alícuota del 33% para el poroto de soja, 31% para sus derivados y 12% para el maíz. Si bien el Gobierno de Javier Milei no ha descartado la posibilidad de una futura reforma integral del esquema tributario, por ahora la decisión oficial de no extender el beneficio genera un profundo malestar, especialmente en regiones estructuralmente desfavorecidas como el NOA y el NEA.

En Tucumán, la Asociación Civil de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte (Apronor) publicó un comunicado titulado “Una muerte anunciada”, en el que denuncia un sistema impositivo que “solo genera quebranto y la desaparición de productores agropecuarios, con el consiguiente éxodo rural”. En el texto, se expone cómo la estructura de costos —agravada por los fletes largos, la menor productividad y la falta de infraestructura— pone al norte en clara desventaja frente a la pampa húmeda. “Llevamos más de dos décadas de una fenomenal transferencia de recursos hacia las provincias más ricas del país”, remarcan.

La crítica se replica en Salta. El titular de la Sociedad Rural Salteña, Alfredo Figueroa, sostuvo que la vuelta de las retenciones significará “una pérdida de unos 180 millones de dólares anuales solo para el campo salteño”. Figueroa calificó la presión fiscal como “casi confiscatoria” y denunció que el Estado “se queda con un tercio de la producción sin haber arriesgado nada”. A pesar del diagnóstico severo, valoró la intención oficial de simplificar el esquema tributario y reducir trabas burocráticas. “Eso sí es una señal positiva, hay una mirada más productivista que en gestiones anteriores”, expresó.

En Córdoba, las sociedades rurales del Arco Noroeste —lideradas por la Sociedad Rural de Jesús María— también manifestaron su rechazo a lo que consideran un retroceso en la relación con el Estado nacional. En un comunicado advirtieron que el regreso de las retenciones “golpea de lleno la confianza” del sector, que había interpretado la baja temporal como un indicio de cambio hacia un modelo con “reglas claras, previsibilidad y verdadero federalismo productivo”.

El conflicto entre el campo y el Estado no es nuevo, pero el momento actual lo vuelve particularmente delicado. Por un lado, el Gobierno busca mantener el equilibrio fiscal a toda costa. Por otro, los productores agropecuarios —especialmente fuera del núcleo pampeano— denuncian un trato inequitativo, donde la presión impositiva termina ahogando toda posibilidad de inversión, desarrollo o reinversión local. La crítica se amplifica en las zonas más alejadas de los puertos, donde el costo de producir y exportar se multiplica.

El fin de la quita de retenciones, más allá de su efecto inmediato, vuelve a dejar al descubierto una deuda estructural del sistema económico argentino: la ausencia de un esquema tributario progresivo, federal y orientado a fortalecer las economías regionales.

Mientras el campo reclama previsibilidad y reducción de la carga fiscal, el Estado enfrenta la disyuntiva entre sostener el ajuste o diseñar un modelo más equitativo. Por ahora, la balanza parece inclinarse hacia la ortodoxia fiscal. Pero el precio, advierten los productores, podría ser la agonía silenciosa de miles de chacras en el interior profundo.

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