21 de agosto de 2026

FIFA descarga una sanción desproporcionada contra la Selección Argentina y castiga con dureza a cuatro integrantes

La decisión del organismo vuelve a poner sobre la mesa una discusión incómoda: hasta dónde puede llegar FIFA en su pretensión de disciplinar las conductas dentro del fútbol y si la respuesta adoptada guarda verdadera proporción con los hechos que pretende sancionar.

La FIFA oficializó un severo paquete de sanciones contra cuatro integrantes de la Selección Argentina por los incidentes ocurridos durante la final del Mundial 2026 frente a España. Leandro Paredes, Nahuel Molina, Thiago Almada y Roberto Ayala fueron alcanzados por suspensiones y multas económicas que, en conjunto, representan 21 partidos de castigo y 240.000 dólares.

La sanción más contundente recayó sobre Leandro Paredes, condenado a diez partidos de suspensión y una multa de 90.000 dólares. El mediocampista recibió así una pena extraordinariamente elevada, que podría dejarlo fuera de una parte importante de los próximos compromisos internacionales de la Albiceleste.

Nahuel Molina tampoco quedó al margen de la severidad de FIFA: deberá cumplir siete fechas de suspensión y pagar otros 90.000 dólares. Entre ambos concentran 17 de los 21 partidos de inhabilitación y 180.000 dólares del total de las multas. Una dimensión del castigo que permite cuestionar si el organismo internacional está utilizando la disciplina como una herramienta de ejemplificación más que como un mecanismo equilibrado para corregir conductas.

Thiago Almada recibió un partido de suspensión y una multa de 30.000 dólares, mientras que Roberto Ayala, integrante del cuerpo técnico, fue castigado con tres encuentros y otros 30.000 dólares. Así, la FIFA completó un fallo que golpea tanto al plantel como al cuerpo técnico argentino.

Más allá de las responsabilidades individuales que deban asumirse, el volumen de las penas vuelve a generar dudas sobre el criterio aplicado por el máximo organismo del fútbol mundial. 21 partidos y 240.000 dólares no son una sanción menor y plantean el interrogante sobre si existe una relación razonable entre los incidentes de una final cargada de tensión y el castigo impuesto posteriormente. FIFA vuelve a demostrar que dispone de un enorme poder disciplinario y que no duda en aplicarlo con toda su fuerza, dejando a la Selección Argentina frente a un perjuicio deportivo y económico considerable.

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