Jubilaciones en caída: los haberes mínimos acumulan una pérdida equivalente a casi seis meses de ingresos
Un informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) expone el fuerte deterioro que atraviesan los jubilados que cobran el haber mínimo desde el inicio del gobierno de Javier Milei. Entre diciembre de 2023 y junio de 2026, este sector acumuló una pérdida de $2.721.627 en términos reales, un monto equivalente a 5,75 jubilaciones mínimas con bono.

En otras palabras, quienes dependen del ingreso más bajo del sistema previsional dejaron de percibir, por el efecto combinado de la inflación, la falta de recomposición y el congelamiento de los refuerzos, casi medio año de haberes.
El estudio señala que tanto la jubilación mínima como el ingreso promedio de los adultos mayores retrocedieron más de un 40% en poder adquisitivo durante el período analizado. El deterioro se concentró especialmente en los primeros meses de la actual gestión y, según el informe, nunca fue compensado mediante aumentos reales que permitieran recuperar lo perdido.
A esto se suma el congelamiento del bono de $70.000, que permanece sin modificaciones desde hace 28 meses y genera una pérdida adicional para quienes dependen de ese refuerzo. Mientras los haberes superiores cuentan con una actualización sobre la totalidad de su ingreso, el bono de quienes cobran la mínima permanece prácticamente inmóvil frente a una economía que elevó considerablemente el costo de vida.
La consecuencia de este proceso no se limita a una estadística previsional. Más de 27.000 personas mayores de 65 años regresaron al mercado laboral durante el período estudiado para intentar completar ingresos que ya no alcanzan para cubrir los gastos básicos. El problema es que esa incorporación se produce, en numerosos casos, en condiciones precarias.
La situación es particularmente crítica entre las mujeres mayores: el empleo informal pasó del 51,2% en diciembre de 2023 al 61,6% hacia fines de 2025, reduciendo las posibilidades de acceder a salarios adecuados y derechos laborales.
El deterioro de los ingresos también está empujando a miles de jubilados hacia el endeudamiento. Tras la suspensión de determinadas líneas de crédito de ANSES, muchos adultos mayores quedaron prácticamente excluidos del sistema bancario y debieron recurrir a financieras, prestamistas y billeteras virtuales.
De acuerdo con datos del Banco Central utilizados por la UNDAV, en febrero de 2026 había 1.345.954 personas mayores de 65 años endeudadas con entidades no bancarias, un 17,7% más que 14 meses antes. Desde diciembre de 2023, más de 203.000 personas mayores se incorporaron a este circuito de crédito.
El escenario que describe el informe combina así tres fenómenos que se retroalimentan: jubilaciones que pierden poder de compra, adultos mayores obligados a prolongar o retomar su vida laboral y un creciente recurso al crédito de alto costo para cubrir necesidades básicas.
El dato más preocupante es que la pérdida acumulada de ingresos no se recupera automáticamente con futuras actualizaciones: los meses en los que los jubilados cobraron menos quedan definitivamente atrás. El resultado es un deterioro previsional que no solo compromete el presente de millones de adultos mayores, sino que también cuestiona la capacidad del sistema para garantizar una vejez con ingresos suficientes y condiciones dignas.
