Escándalo en la Bonaerense: 24 policías desafectados por vínculos con un candidato de LLA
El Ministerio de Seguridad bonaerense acusa a un grupo de efectivos de planificar un “golpe interno” y de respaldar políticamente a Maximiliano Bondarenko, excomisario e integrante de las listas libertarias. El caso reaviva el debate sobre la politización de las fuerzas de seguridad.

La provincia de Buenos Aires vive un nuevo capítulo de tensión en torno a la seguridad y la política. El gobierno bonaerense desafectó a 24 efectivos de la Policía provincial por “confabulación” y por apoyar al primer candidato a diputado de La Libertad Avanza (LLA) en la Tercera Sección Electoral, Maximiliano Bondarenko, excomisario inspector y figura emergente del armado libertario.
El ministro de Seguridad, Javier Alonso, confirmó la medida en diálogo con Radio 10 y explicó que la investigación comenzó a partir de una denuncia anónima presentada ante Asuntos Internos. Según el funcionario, el reporte contenía “detalles muy completos” sobre una presunta maniobra que incluía el uso de recursos del Estado para favorecer políticamente al candidato libertario y, en el extremo, la elaboración de un plan para “disponer medidas urgentes que los colocaban a ellos como nuevos responsables de la institución, lo que sería un golpe al comando institucional”.
“Por ley orgánica, los miembros de la policía no pueden organizarse políticamente. Se encontraron documentos y proyectos que nada tenían que ver con la labor policial”, afirmó Alonso.
El núcleo del conflicto: ¿militancia policial o intento de control institucional?
La investigación interna detectó que el grupo desafectado, integrado por oficiales destacados de la fuerza, habría mantenido reuniones en dependencias oficiales, elaborando estrategias políticas y esquemas de intervención institucional. Aunque el término “golpe interno” aún está bajo análisis judicial, la hipótesis oficial apunta a un plan para desplazar mandos y reorganizar estructuras con afinidad política.
La denuncia derivó en auditorías preventivas que certificaron parte de la información, motivando la desafectación inmediata y la apertura de una causa judicial.
Bondarenko: del comando táctico al escenario político
Maximiliano Bondarenko no es un novato en cuestiones operativas ni en política. Excomisario inspector, especialista en seguridad táctica y operaciones, inició su formación en la Escuela de Suboficiales del Ejército y luego egresó como Técnico Superior en Seguridad Pública en la Escuela Juan Vucetich, donde fue instructor y docente.
Con una carrera marcada por su paso por custodias presidenciales y jefaturas en zonas críticas como La Plata y La Matanza, Bondarenko incursionó en política como concejal en Florencio Varela (2017-2021), donde presidió la Comisión de Seguridad. Hoy, encabeza la boleta de diputados provinciales por LLA en la Tercera Sección, un bastión electoral del peronismo.
Su incorporación al armado libertario no es histórica: fue reclutado en febrero por Sebastián Pareja, operador político de Karina Milei, la arquitecta del esquema electoral libertario.
El trasfondo político: LLA, la Tercera Sección y las tensiones internas
La Tercera Sección Electoral es clave: concentra casi el 37% del padrón bonaerense. Por eso, Karina Milei apuesta a un frente que combina figuras libertarias con aliados del PRO. En la lista que lidera Bondarenko, el segundo lugar lo ocupa María Sotolano, cercana a Jorge Macri; el tercero, un referente de “Las Fuerzas del Cielo”; el cuarto, Florencia Retamoso, alineada con Patricia Bullrich.
Este episodio, sin embargo, golpea la narrativa anticasta de Milei, que insiste en la despolitización de instituciones y la lucha contra privilegios, justo cuando uno de sus candidatos es vinculado a una red policial organizada con fines políticos.
La politización de las fuerzas de seguridad no es nueva en Argentina, pero este caso resalta el riesgo de trasladar disputas electorales al interior de instituciones armadas. Si se confirma que hubo intención de condicionar la cadena de mando, el caso pasará de ser un conflicto ético a una amenaza institucional.
Por ahora, los 24 policías quedaron en disponibilidad y a disposición de la Justicia. Mientras tanto, el oficialismo bonaerense busca capitalizar el escándalo para tensionar la campaña libertaria, en un territorio donde cada voto cuenta.
