24 de mayo de 2026

El peronismo se moviliza por Cristina: entre la épica militante y el desafío institucional

La manifestación, que promete una masiva asistencia de sectores políticos, sindicales y sociales, no solo busca respaldar a la exmandataria, sino también enviar un mensaje directo a las estructuras de poder que —según el kirchnerismo— operan en su contra desde las sombras del aparato judicial.

El peronismo vuelve a poner el cuerpo en la calle. Bajo la consigna «Argentina por Cristina», el Partido Justicialista convoca a una marcha multitudinaria para este miércoles, cuando la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner deba presentarse ante el Tribunal Oral Federal N°2 en Comodoro Py, en el marco del cumplimiento del trámite judicial tras la ratificación de su condena en la causa Vialidad por parte de la Corte Suprema.

El evento no se limitará a un acto simbólico: se proyecta como una demostración de fuerza política y territorial, en un contexto donde el PJ atraviesa tensiones internas y un escenario nacional marcado por el ajuste del gobierno de Javier Milei. En palabras de Teresa García, secretaria general del PJ bonaerense, esta marcha podría convertirse en una de las más grandes de la historia reciente del país: “Lo que pretendemos es una enorme marcha que acompañe a Cristina hasta Comodoro Py… y quedarnos hasta que el tema se resuelva con dignidad política”.

Más allá de la dimensión movilizadora, el trasfondo es netamente institucional. La validación de la condena contra Cristina Kirchner por parte de la Corte Suprema puso fin a los recursos posibles en la causa que investigó direccionamiento de la obra pública en Santa Cruz. Si bien la presentación de la expresidenta es un acto formal, el peronismo la interpreta como un nuevo capítulo de lo que denomina «lawfare», es decir, el uso del aparato judicial con fines de persecución política.

Desde sus redes, la propia Cristina alimentó ese relato. Al compartir un mensaje de Teresa García, acusó a Mauricio Macri de conservar poder a través de un “sistema que funcionó”, conformado por “amigos, compañeros de fútbol y visitantes VIP en mansiones del sur”, en referencia a los vínculos entre el expresidente y sectores del Poder Judicial. La denuncia apunta directamente a la falta de imparcialidad institucional, alimentando el relato de una democracia condicionada por estructuras corporativas que desbordan los límites del mandato popular.

La movilización de este miércoles se inscribe así en una doble clave: por un lado, la narrativa de resistencia frente a un sistema judicial percibido como parcial y politizado; por otro, la necesidad del peronismo de reagrupar fuerzas ante un escenario adverso. La figura de Cristina Kirchner vuelve a ser el eje articulador de una identidad política en búsqueda de cohesión, mientras el país asiste a una redefinición de poderes, hegemonías y oposiciones.

El desenlace de esta jornada no resolverá el conflicto de fondo, pero sí marcará una señal. La calle, otra vez, se convierte en el campo de disputa simbólica. Y el peronismo apuesta a llenarla, como forma de dejar en claro que, aunque fuera del poder institucional, el cristinismo sigue teniendo músculo político para incomodar, resistir y, quizás, volver a disputar.

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