15 de agosto de 2026

El negacionismo institucional y el desmantelamiento de políticas contra la violencia de género

Solo en octubre y lo que va de noviembre de este año, se contabilizaron 36 feminidios, lo que señala la persistencia y agravamiento del problema.

Frente a la conmemoración del 25 de noviembre, el panorama de la violencia de género en Argentina es alarmante. Los datos del Observatorio de Femicidios «Adriana Marisel Zambrano» de La Casa del Encuentro confirman una escalada en los asesinatos por razón de género , con 260 víctimas de violencia de género registradas entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025.

La noticia no solo expone las cifras, sino que articula una fuerte crítica política al Gobierno, señalando al Estado como principal responsable de la crisis. La frase central, » Un Estado que ignora, avala «, resume la postura de las organizaciones feministas: la violencia de género es una problemática estructural que el poder político actual ha decidido omitir o incluso negar.

Omisión y desmantelamiento

La presidenta del Observatorio, Ada Rico, desmintió categóricamente las «expresiones vertidas desde el poder político del Estado sobre la baja de feminidios», calificándolas de falsas y tendenciosas . Este negacionismo institucional es visto por los activistas como una forma de violencia simbólica que se traslada a la sociedad, habilitando la reproducción de la violencia machista «sin límites».

Intención de eliminar el delito de feminidio: La propuesta del gobierno de Javier Milei de suprimir la figura del feminidio del Código Penal, bajo el pretexto de promover la supuesta «igualdad» ante la ley, es considerada una medida que agrava la impunidad y la violencia sistemática . Las organizaciones advierten que desconocer la especificidad del delito de feminidio es ignorar las inequidades y desigualdades entre los géneros que motivan el crimen.

Desfinanciamiento y retiro estatal: La crítica apunta a la inacción sistemática , la eliminación y el desfinanciamiento de los espacios que deben trabajar en la temática. Cuando el Estado se retira, el trabajo de las organizaciones de la sociedad civil se vuelve «imprescindible, aunque insuficiente», dejando un vacío institucional que tiene un costo directo en vidas.

La violencia como tema de derechos humanos

El informe trasciende la denuncia policial para marcar la violencia de género como una cuestión de derechos humanos y no simplemente de inseguridad. La máxima expresión de esta violencia, el feminidio, se ve profundizada por la feminización de la pobreza y la indiferencia oficial.

Ante el vacío dejado por el repliegue estatal , la responsabilidad se traslada a la sociedad. El llamado de los activistas es un grito de urgencia: cambiar el histórico » no te metas » por el compromiso activo, ya que «meterse puede salvar una vida». Este cambio de enfoque subraya que, en un contexto de desmantelamiento de políticas públicas, la vigilancia y la intervención social se convierten en la última barrera de protección. La consigna es clara: «No hay libertad posible si mujeres, infancias y diversidades seguimos en peligro».

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