El mercado laboral, otro frente en rojo para Milei: 7 de cada 10 argentinos lo califican como “malo”
El deterioro de la percepción sobre el mercado laboral se convirtió en una de las principales señales de alerta para el Gobierno de Javier Milei.

Un reciente relevamiento de Atlas Intel muestra que siete de cada diez argentinos consideran negativa la situación actual del empleo, un dato que expone las dificultades del oficialismo para traducir sus reformas económicas y laborales en una mejora concreta para la población.
La encuesta, realizada entre el 30 de agosto y el 3 de septiembre sobre 2.193 casos, con un margen de error de +/- 2%, refleja un escenario complejo para la administración libertaria.
Si bien el estudio registra una leve recuperación en la aprobación de Milei y en la evaluación de su gestión, esa mejora convive con una mirada predominantemente negativa sobre la economía, el mercado laboral y la situación de las familias.
Ante la consulta específica sobre cómo evalúan la situación actual del mercado de trabajo, alrededor del 70% de los encuestados respondió que es “mala”. En el extremo opuesto, apenas un 14% la consideró buena. El resultado marca una brecha significativa entre la valoración política del Gobierno y la percepción que existe sobre uno de los aspectos más sensibles de la economía cotidiana.
El dato adquiere mayor relevancia porque el mercado laboral ocupa un lugar central en la agenda económica de Milei.
La administración libertaria impulsó reformas orientadas a modificar las reglas de contratación, reducir costos y flexibilizar determinadas condiciones laborales con el argumento de que esos cambios favorecerían la creación de empleo formal y dinamizarían la actividad.
Sin embargo, la percepción registrada por Atlas Intel plantea un interrogante sobre los resultados concretos de ese proceso. La flexibilización de las normas laborales no parece haberse traducido, al menos hasta ahora, en una mejora perceptible para una amplia mayoría de los trabajadores y hogares.
La distancia entre las reformas promovidas desde el Gobierno y la evaluación social del mercado laboral constituye, así, uno de los principales desafíos políticos de la gestión.
La encuesta también muestra que el malestar no se limita al empleo. Las expectativas económicas hacia los próximos seis meses mantienen un balance desfavorable, mientras persiste una evaluación negativa sobre la situación de las familias.
Esto sugiere que la preocupación social excede la discusión sobre una determinada reforma y se relaciona con la capacidad de los ingresos y las oportunidades laborales para acompañar el proceso económico.
En ese contexto, el resultado adquiere particular importancia por tratarse de Atlas Intel, una consultora de origen brasileño dirigida por Andrei Roman que ganó reconocimiento por sus relevamientos electorales y por haber anticipado con precisión distintos escenarios políticos, incluido el triunfo de Milei en el balotaje de 2023.
El dato, por lo tanto, no debería leerse únicamente como una fotografía de opinión pública.
También funciona como una señal política: el Gobierno puede exhibir avances legislativos y cambios regulatorios, pero todavía enfrenta dificultades para convencer a una mayoría de que esas transformaciones están mejorando su situación laboral.
La paradoja es evidente. Mientras el oficialismo sostiene que la desregulación y las reformas estructurales son necesarias para generar un mercado de trabajo más dinámico, siete de cada diez consultados siguen describiendo el escenario laboral como malo.
