19 de agosto de 2026

El mapa salarial del empleo privado refleja una Argentina desigual

El salario promedio del empleo privado formal alcanzó los $2.207.129 a nivel nacional. Sin embargo, esa cifra esconde fuertes contrastes territoriales. Neuquén y Santa Cruz fueron las únicas provincias donde el sueldo promedio superó los tres millones de pesos, impulsadas por el peso de la actividad hidrocarburífera y minera. Detrás se ubicaron Chubut, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Tierra del Fuego, todas con remuneraciones considerablemente superiores al promedio nacional.

Las diferencias salariales entre las provincias argentinas continúan reflejando una estructura económica profundamente desigual. Un informe elaborado por la consultora Politikon Chaco, sobre la base de datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE), mostró que durante marzo de 2026 los trabajadores registrados del sector privado percibieron remuneraciones muy dispares según la jurisdicción y la actividad económica predominante, con las provincias vinculadas a la explotación de recursos naturales encabezando el ranking de ingresos.

El relevamiento pone de manifiesto que los mejores salarios no necesariamente responden a un desarrollo económico equilibrado, sino a la concentración de actividades de alto valor agregado y elevada rentabilidad en determinadas regiones. En contrapartida, buena parte del país continúa dependiendo de sectores productivos con menores niveles de productividad y, por lo tanto, con remuneraciones sensiblemente más bajas.

El estudio también evidencia que la evolución del poder adquisitivo continúa mostrando señales de debilidad. Durante el primer trimestre de 2026, la variación real interanual del salario promedio fue negativa en la mayoría de las provincias. Solo Catamarca, San Juan y Formosa lograron registrar incrementos reales, mientras que el resto de las jurisdicciones experimentó pérdidas de distinta magnitud.

Entre ellas aparece Santiago del Estero, que se ubicó dentro del grupo de provincias donde la caída fue inferior al 4%, un desempeño relativamente menos adverso, aunque igualmente por debajo de la inflación acumulada.

Las mayores pérdidas reales se observaron en Tucumán, Tierra del Fuego y Chubut, lo que demuestra que incluso provincias con elevados salarios nominales pueden sufrir una importante erosión del poder de compra cuando la inflación supera el ritmo de las actualizaciones salariales.

Otro aspecto que destaca el informe es la fuerte incidencia de la estructura productiva sobre los ingresos. Las actividades mejor remuneradas corresponden a la explotación de minas y canteras, electricidad, gas y agua, e intermediación financiera.

No obstante, estos sectores concentran una proporción reducida del empleo total, por lo que sus elevados salarios no alcanzan para modificar el promedio general de cada provincia ni mejorar significativamente la distribución de los ingresos.

En el extremo opuesto se encuentran actividades como la enseñanza, la agricultura, la ganadería, la silvicultura y el sector hotelero y gastronómico, donde los salarios continúan siendo los más bajos del mercado laboral formal. Se trata de rubros que, pese a su importancia para las economías regionales y la generación de empleo, mantienen remuneraciones considerablemente inferiores a las de los sectores extractivos y financieros.

El panorama vuelve a poner en evidencia que la recuperación del salario en Argentina no depende únicamente de la evolución macroeconómica, sino también de las profundas asimetrías que caracterizan al entramado productivo nacional.

Mientras algunas provincias logran sostener ingresos elevados gracias a actividades estratégicas, gran parte del país continúa enfrentando un escenario donde el crecimiento económico no se traduce necesariamente en una mejora homogénea de los salarios ni del poder adquisitivo de los trabajadores.

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