30 de septiembre de 2026

El malestar se consolida: una mayoría cuestiona el rumbo de Milei y crece la demanda de un cambio

La encuesta registra un cambio relevante en el clima social, pero no determina por sí sola el comportamiento electoral futuro. El dato más relevante no es únicamente cuánto crece el rechazo al Gobierno, sino que una parte mayoritaria de los consultados comienza a demandar modificaciones en el rumbo mientras persisten dudas sobre quién podría encarnar ese eventual cambio.

A casi tres años del inicio de la gestión de Javier Milei, los principales indicadores de un nuevo estudio de opinión pública muestran un escenario político y económico atravesado por el desgaste, la incertidumbre y una creciente demanda de cambios.

El relevamiento, realizado por CEOP Latam sobre 1.676 casos efectivos para minutouno.com y C5N, registra una ampliación del espacio opositor y un deterioro de las expectativas económicas.

Uno de los datos centrales del estudio aparece en la identificación política de los encuestados: el 50% se define como antimileísta, frente a un 30% que se reconoce mileísta. La diferencia se profundiza cuando la medición se divide entre oficialismo y oposición: el 58,3% se ubica en el campo opositor, mientras que el 35% se identifica con el oficialismo.

Más allá de las etiquetas políticas, el dato relevante es que el Gobierno enfrenta dificultades para sostener el argumento de que los principales problemas económicos son exclusivamente consecuencia de la situación heredada. Según la encuesta, el 66,6% responsabiliza a Milei por la situación económica actual, mientras que el 29,5% atribuye esa responsabilidad al kirchnerismo.

El dato adquiere mayor peso al observar la composición interna de la oposición: el 95% de quienes se identifican como opositores responsabiliza al actual Presidente.

La lectura política posible es que, para una parte importante del electorado, la explicación basada en la herencia dejó de ser suficiente para interpretar los resultados de la gestión. La economía comienza a ser evaluada, cada vez más, por sus efectos concretos y por las decisiones adoptadas durante el actual mandato.

Ajuste y expectativas: el principal frente de desgaste

Las expectativas hacia los próximos meses tampoco muestran un escenario favorable para el oficialismo. El 61,1% de los consultados considera que la economía seguirá mal o empeorará, mientras que el 36,2% mantiene expectativas positivas.

El dato resulta particularmente significativo porque las expectativas económicas constituyen uno de los terrenos centrales sobre los que se sostiene cualquier proyecto de gobierno. Si una mayoría percibe que la situación no mejorará en el corto o mediano plazo, el respaldo político a las políticas implementadas puede quedar condicionado por la distancia entre las promesas iniciales y la experiencia cotidiana.

En esa misma línea, el 52% afirma que ante una elección optaría por cambiar el rumbo económico y político, frente al 32,1% que plantea profundizar el camino actual. Un 14,1%, en tanto, se inclina por una posición intermedia y propone moderar las políticas implementadas.

El resultado no supone, por sí mismo, la existencia de una alternativa política consolidada. Allí aparece una de las principales complejidades del escenario: el crecimiento del rechazo a una gestión no necesariamente se traduce automáticamente en la construcción de una opción electoral capaz de capitalizar ese descontento.

El estudio también expone las dificultades de la oposición para transformar el malestar social en una propuesta política unificada. Las tensiones internas del escenario opositor y la aparición de distintas figuras evidencian que el rechazo al oficialismo convive con una fuerte fragmentación.

La hipótesis de una eventual competencia electoral separada entre Milei y Patricia Bullrich ilustra esa incertidumbre: el 57% de los encuestados respondió que no votaría a ninguno de los dos, mientras que el 30% se inclinó por Milei.

El dato permite advertir que una eventual disputa dentro del espacio oficialista no necesariamente se resolvería mediante una transferencia automática de apoyos.

En el caso de Axel Kicillof, el relevamiento identifica algunos atributos que los encuestados asocian con el gobernador bonaerense. El 37,9% destaca su capacidad para proteger la industria nacional y el 37,2% su posibilidad de recuperar los ingresos de la población.

Sin embargo, los porcentajes caen considerablemente cuando se consulta por atributos vinculados con la construcción de consensos: apenas el 14,5% lo relaciona con la capacidad de unir a los argentinos y el 10,8% con la posibilidad de reducir la inflación.

El cuadro general plantea así una situación más compleja que la simple contraposición entre Milei y sus adversarios.

El oficialismo enfrenta un escenario de desgaste en materia de expectativas y percepción económica, mientras que la oposición amplía su espacio, pero todavía no logra convertir ese descontento en una alternativa política claramente consolidada.

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