3 de octubre de 2026

Reporteros Sin Fronteras cruzó a Milei en París y cuestionó el deterioro de la libertad de prensa en Argentina

La protesta en París adquiere, un significado particular por el escenario en el que se produce. Mientras el Gobierno busca mostrar ante empresarios y autoridades europeas una Argentina abierta a las inversiones, la presencia de RSF introduce una crítica sobre otro aspecto de la imagen internacional del país: la relación entre el poder político y la prensa.

La llegada de Javier Milei a París estuvo acompañada por una protesta de Reporteros Sin Fronteras (RSF), que volvió a poner en el centro de la discusión internacional el vínculo entre el Gobierno argentino y los medios de comunicación. La organización francesa incluyó al mandatario entre los denominados “depredadores de la libertad de prensa” y cuestionó especialmente su discurso contra periodistas y medios críticos.

La protesta se realizó este miércoles en distintos puntos de la capital francesa, en coincidencia con la presencia de Milei por la Argentina Week, iniciativa destinada a promover inversiones en el país. RSF difundió en francés algunos de los mensajes publicados por el Presidente en redes sociales contra periodistas argentinos, como parte de una campaña para visibilizar lo que considera una estrategia sistemática de descalificación de la prensa.

El episodio se produce mientras Milei desarrolla una agenda internacional que combina la búsqueda de inversiones con reuniones políticas de alto nivel, entre ellas el encuentro previsto con el presidente francés, Emmanuel Macron. En ese contexto, la protesta de RSF introduce una dimensión adicional a la visita: la discusión sobre la libertad de prensa y las condiciones en las que ejercen su actividad los periodistas argentinos.

El director general de RSF, Thibaut Bruttin, sostuvo que Milei representa un riesgo para la libertad de prensa y vinculó sus críticas con el retroceso de Argentina en el índice mundial elaborado por la organización. Según la clasificación de 2026, Argentina se ubica en el puesto 98 entre 180 países, 11 posiciones por debajo del lugar que ocupaba en 2025.

RSF fundamenta su evaluación en distintos factores. Entre ellos menciona los insultos, las acusaciones y las amenazas dirigidas desde el Gobierno hacia periodistas y medios críticos, además de cuestionar tendencias como la concentración de medios y la precarización de la actividad periodística. Se trata, en este caso, de la evaluación de una organización especializada y no de una medición oficial del Estado argentino.

Uno de los elementos más concretos aportados por RSF es el análisis de la actividad de Milei en la red X. La organización examinó publicaciones realizadas entre el 1 de abril y el 17 de mayo de 2026 y contabilizó 1.674 publicaciones hostiles hacia la prensa en 47 días, una media superior a 35 por jornada. RSF aclara que la mayoría fueron republicaciones: 1.499, equivalentes al 89% del total analizado.

El relevamiento también señala que las acusaciones de corrupción constituyeron una de las principales categorías de los ataques identificados. Según RSF, 498 de las publicaciones analizadas incluyeron acusaciones o insinuaciones de corrupción contra periodistas o medios. La organización interpreta esta dinámica como parte de una campaña de descrédito hacia el periodismo crítico.

El dato adquiere mayor dimensión al observar la evolución histórica del índice de RSF: Argentina ocupaba el puesto 40 en 2023, antes de la llegada de Milei a la Presidencia, mientras que en 2026 aparece en el puesto 98. Sin embargo, la propia clasificación refleja múltiples dimensiones de la libertad de prensa y no atribuye el movimiento de la posición exclusivamente a una sola variable.

La controversia expone así una tensión que excede los cruces habituales entre un Gobierno y determinados medios. Por un lado, Milei sostiene un discurso de confrontación abierta con sectores del periodismo y utiliza las redes sociales como una herramienta central para responder a sus críticos. Por otro, organizaciones como RSF consideran que la reiteración y magnitud de esos ataques contribuyen a deteriorar las condiciones para el ejercicio del periodismo.

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