El ingreso de las familias profundiza su deterioro y permanece casi 17% por debajo de 2023
La desaceleración de la inflación no alcanza para revertir el deterioro del poder adquisitivo. En junio, el ingreso disponible de los hogares argentinos volvió a disminuir y quedó 16,9% por debajo del nivel promedio registrado entre enero y septiembre de 2023, según un informe de la consultora Equilibra.

El dato refleja una de las principales tensiones de la actual dinámica económica: los precios avanzan a un ritmo menor, pero los ingresos todavía no consiguen recuperar el terreno perdido.
El relevamiento, que contempla a unos 14,5 millones de personas, mostró que el ingreso disponible —es decir, el dinero que queda después de afrontar los gastos fijos— cayó 0,5% respecto de mayo y acumuló una contracción de 6,9% interanual. De esta manera, la mejora de algunos indicadores macroeconómicos todavía no se traduce en una recuperación sostenida de la capacidad de consumo de los hogares.
El deterioro resulta especialmente significativo entre los trabajadores privados formales, que registraron una caída de 1,4% mensual y de 6,6% frente a junio del año anterior. Este comportamiento convierte a los salarios del sector privado en uno de los principales factores que explican la pérdida de ingreso disponible y plantea interrogantes sobre la fortaleza de una eventual recuperación del consumo interno.
El sector público mostró una evolución diferente, con una mejora mensual de 2,1%, vinculada en parte a los incrementos otorgados a las universidades. Sin embargo, el dato no alcanza para revertir el deterioro acumulado: los ingresos de este segmento continuaron 7,4% por debajo de los registrados un año atrás.
Las jubilaciones también presentaron una recuperación limitada. Los haberes superiores al mínimo aumentaron 0,8% mensual, mientras que quienes perciben la jubilación mínima tuvieron una mejora de apenas 0,2%. En términos interanuales, sin embargo, ambos grupos continuaron perdiendo poder adquisitivo, con retrocesos de 5,6% y 10,6%, respectivamente.
El panorama tampoco mejora sustancialmente cuando se analiza el ingreso real. De acuerdo con la medición basada en la estructura de consumo de la canasta de precios 2017/18, el indicador cayó 0,2% en junio frente al mes anterior y 4,1% interanual. En comparación con el promedio de enero-septiembre de 2023, el retroceso alcanza el 10,9%. Con los ponderadores de la canasta de 2004/05, la brecha se ubica en 8,5%.
Estos números muestran que el problema no se limita al nivel general de inflación, sino a la relación entre precios, salarios y gastos obligatorios. Una inflación mensual de 1,9% puede representar una desaceleración frente a períodos anteriores, pero no implica necesariamente una mejora para los hogares si los ingresos evolucionan por debajo del costo de vida.
La evolución de julio aparece ahora como una variable decisiva. Según la medición basada en la ENGHo 2017/18, la inflación mensual fue de 2,2%, mientras que los gastos fijos registraron un incremento similar, aunque con una desaceleración de 0,6 puntos porcentuales respecto de junio. En ese contexto, el salario privado formal arrastraba una pérdida acumulada de 3,1% durante los dos meses anteriores, por lo que podría registrarse una recomposición si los ingresos consiguen acompañar el movimiento de los precios.
El desafío, sin embargo, sigue siendo estructural. La eventual recuperación del ingreso disponible dependerá principalmente de que los salarios privados formales logren superar la inflación de manera sostenida. Para los jubilados, el margen de recuperación continuará condicionado por el mecanismo de actualización de haberes y por la evolución de los precios.
Más allá de la mejora de algunas variables macroeconómicas, el dato central del informe es que la recuperación todavía no llega de manera consistente al bolsillo. La distancia respecto de 2023 funciona como un recordatorio de que estabilizar la inflación no equivale automáticamente a recuperar el bienestar perdido: para que esa mejora se concrete, los ingresos deberán crecer por encima de los precios y sostener esa recuperación en el tiempo.
