El comercio físico no repunta y se dispara la cantidad de locales vacíos en la Ciudad de Buenos Aires
La tendencia creciente de locales sin actividad es un termómetro claro del estado del mercado interno. Y si no hay consumo, no hay comercio que resista. La pregunta es cuánto tiempo más podrá sostenerse este modelo sin poner en riesgo la estructura comercial de la Ciudad de Buenos Aires.

La crisis del comercio físico en la Ciudad de Buenos Aires continúa profundizándose: la cantidad de locales vacíos, en alquiler o en venta creció de manera sostenida durante el bimestre marzo-abril de 2025, según un informe difundido por la Cámara Argentina de Comercio (CAC).
A pesar del discurso oficial que promueve una incipiente reactivación económica, los datos reflejan un deterioro persistente del sector comercial, especialmente en los corredores más tradicionales de la ciudad.
De acuerdo con el relevamiento, se detectaron 212 locales sin actividad —ya sea cerrados, en alquiler o a la venta— en las principales áreas comerciales porteñas. Esto representa un aumento del 6% respecto al mismo período de 2024 y un 3,4% más que en el bimestre inmediato anterior (enero-febrero), cuando la cifra fue de 205.
Los números muestran un fenómeno particularmente llamativo en los locales ofrecidos activamente. Los locales en alquiler aumentaron un 35,3% frente al bimestre anterior y un 17,9% en comparación interanual. Por su parte, los locales en venta crecieron un 37,5% respecto a enero-febrero y un alarmante 69,2% en comparación con marzo-abril de 2024.
Un síntoma de la crisis del consumo y el cambio de hábitos
La creciente oferta de locales desocupados pone en evidencia no solo el golpe que ha sufrido el comercio pyme por la caída del consumo, sino también las profundas transformaciones estructurales que atraviesa el sector. A la retracción del poder adquisitivo y el aumento de los costos operativos —alquileres, servicios, logística— se suma la migración progresiva hacia el comercio electrónico, que sigue ganando terreno en detrimento de los formatos tradicionales.
Mientras tanto, muchos comerciantes no logran sostener el peso de la estructura física en un contexto económico marcado por la recesión y la incertidumbre. Esto no solo afecta la vitalidad de los barrios y centros comerciales, sino que compromete el entramado productivo local, generando desempleo y caída en la recaudación.
¿Falta de políticas para el comercio minorista?
El incremento de locales vacíos también refleja, en parte, la ausencia de políticas activas para el sostenimiento del pequeño y mediano comercio. La liberalización de precios, el ajuste fiscal, la caída de ventas y la falta de incentivos concretos para la inversión en el rubro minorista configuran un escenario en el que abrir un negocio resulta cada vez más riesgoso.
Si bien el Gobierno nacional ha insistido en que la recuperación vendrá “de abajo hacia arriba”, los números duros muestran una realidad muy distinta en las calles: persianas bajas, locales en venta y una economía urbana cada vez más desarticulada.
