El auge del delivery en Mar del Plata: ¿Solución al desempleo o precarización disfrazada?
El sector de delivery, en constante expansión, se ha convertido en una válvula de escape para muchos marplatenses, pero a costa de una alta informalidad, inseguridad y la ausencia de derechos básicos.

La creciente precarización laboral y la falta de empleo formal en Mar del Plata están impulsando a cada vez más personas a trabajar como repartidores, un fenómeno que, si bien mitiga el impacto del desempleo, plantea serios interrogantes sobre las condiciones laborales y la protección social de los trabajadores.
La crisis económica actúa como el principal motor de esta tendencia. Ante la falta de oportunidades de empleo registrado, la flexibilidad y la baja barrera de entrada al trabajo de reparto se presentan como una opción atractiva para quienes quedaron fuera del mercado laboral. Sin embargo, esta aparente solución esconde una realidad de alta vulnerabilidad.
La lucha por la regulación y los derechos laborales
El principal problema que enfrentan los repartidores es la falta de regulación estatal. El trabajo en plataformas digitales se rige por algoritmos y no por relaciones de dependencia tradicionales, lo que deja a los trabajadores sin acceso a beneficios esenciales como seguro de salud, vacaciones pagas o indemnización por despido.
Como lo señaló Alan Veltri, secretario general del Sindicato de Cadetes, Mensajeros y Motoristas (SICAMM), «ante cualquier problema, lo único que responde es un algoritmo. No hay una cara visible, no hay dónde reclamar». Esta informalidad es la esencia de la precarización, pues priva a los trabajadores de un marco legal que proteja sus derechos.
La lucha sindical de los repartidores para obtener reconocimiento y derechos laborales refleja el descontento del sector. La organización sindical se ha vuelto una herramienta clave para estos trabajadores, que buscan defenderse de la inseguridad y la falta de protección. Los beneficios que ofrece el sindicato, como descuentos en combustible y repuestos, son una respuesta directa a las necesidades de los trabajadores, que tienen que asumir todos los costos y riesgos de su actividad.
Inseguridad y vulnerabilidad: los robos de motos
Además de la precarización, los repartidores se enfrentan a un alto riesgo de inseguridad. El principal objetivo de los delincuentes no es el dinero en efectivo que puedan llevar, sino las motos y bicicletas, que son su principal herramienta de trabajo.
La pérdida de un vehículo no solo implica la interrupción del trabajo, sino también una pesada carga financiera, ya que los repartidores son los únicos responsables de reponer su medio de transporte. La organización del sindicato ha sido fundamental para concientizar a los trabajadores de la importancia de denunciar estos crímenes y no arriesgarse a recuperar los vehículos por su cuenta.
El crecimiento del sector de delivery en Mar del Plata es una clara señal de los cambios en el mercado laboral argentino. La expansión de las plataformas digitales, que ahora incluyen no solo a los envíos de comida sino también al transporte de personas, demuestra una transformación en la forma de trabajar.
Sin embargo, este crecimiento desmedido sin una regulación adecuada pone en evidencia las fallas del sistema laboral, que aún no logra adaptarse a las nuevas dinámicas y garantizar derechos básicos a todos los trabajadores.
