Crisis sin precedentes en la industria textil: 6 de cada 10 empresas del sector tuvieron que despedir personal
La caída de la producción, el desplome de las ventas y la paralización de las inversiones son los síntomas de un sector que, a pesar de su peso en la economía, se enfrenta a un futuro incierto.

La industria textil argentina atraviesa una crisis sin precedentes, según un informe de la Fundación ProTejer que arroja datos alarmantes: 6 de cada 10 empresas del sector han despedido personal desde que el presidente Javier Milei asumió el cargo.
El estudio revela una tormenta perfecta para el sector: la pérdida de poder adquisitivo de los hogares, que ha contraído drásticamente el consumo interno, se combina con la apertura de importaciones, que inunda el mercado con productos extranjeros a precios competitivos. Esta combinación ha creado un escenario de competencia desigual que asfixia a las empresas nacionales.
El dilema de la política económica: ¿crecimiento o desguace?
Los datos de ProTejer no son solo cifras, son el reflejo de una política económica con un claro sesgo hacia el libre mercado. La caída en la producción del 28% y el desplome de las ventas en un 30% en los últimos dos años son la consecuencia directa de una estrategia que prioriza la apertura comercial sin considerar el impacto en la industria nacional.
La llegada masiva de indumentaria y calzado deportivo de China, facilitada por plataformas como Shein, representa una amenaza directa a la producción local y, por ende, a los puestos de trabajo que genera.
La justificación oficial de estas medidas se basa en la búsqueda de una mayor competitividad y en la reducción de precios para los consumidores. Sin embargo, el informe demuestra que esta competitividad se logra a costa de la destrucción del entramado productivo.
El 72% de las empresas textiles adoptaron medidas que afectaron a sus trabajadores, y la ociosidad de la capacidad instalada desincentiva cualquier tipo de inversión a futuro. El modelo económico actual parece priorizar el consumo de productos importados en lugar de fortalecer la producción nacional, lo que genera un círculo vicioso de desempleo y contracción económica.
La incertidumbre como freno a la inversión y las exportaciones
El pesimismo que reina en el sector no es casual. El informe subraya que 7.5 de cada 10 firmas no han realizado nuevas inversiones en el último año y medio. Esta falta de inversión es una señal clara de la falta de confianza en la estabilidad macroeconómica del país y de la incertidumbre sobre las reglas de juego a futuro.
Por otro lado, el mercado externo tampoco ofrece un alivio. A pesar de los esfuerzos del gobierno por impulsar las exportaciones, las empresas textiles enfrentan obstáculos como el tipo de cambio, la presión tributaria y la burocracia. Estos factores, sumados a la falta de políticas de fomento, impiden que un sector con gran potencial exportador pueda competir en el mercado global.
Los datos de ProTejer pintan un cuadro desolador para la industria textil. La crisis no es un simple ajuste, sino una profunda reestructuración que pone en riesgo miles de puestos de trabajo y la viabilidad misma de las empresas.
El informe es un llamado de atención urgente al gobierno para que revise sus políticas y adopte medidas que equilibren la apertura comercial con la protección de la producción y el empleo nacional. La disyuntiva entre un modelo de crecimiento basado en la industria y uno que prioriza la importación es, en última instancia, una elección sobre el futuro económico y social de Argentina.
