Crisis laboral: Rosario perdió más de 100.000 puestos de trabajo en un año
La ciudad, que en los últimos años había logrado cierta recuperación impulsada por su sector industrial, especialmente el metalmecánico, ve cómo estos avances se desvanecen rápidamente, dejando tras de sí un escenario de fragilidad estructural y transformación profunda.

El informe Anuario Rosario Productiva 2025 presenta una fotografía alarmante del estado actual de la economía local, evidenciando la peor caída de actividad y empleo en toda la serie histórica.
El análisis revela que, tras alcanzar un pico en 2023, la facturación real de Rosario se desplomó un 16,6% en 2024 y continúa en caída en 2025, aunque a menor ritmo.
El hecho de que en 2025 los niveles sean inferiores a los de 2011 —hace catorce años— indica un retroceso que desafía cualquier expectativa de recuperación sostenida. La industria manufacturera, que representaba una cuarta parte de la facturación en 2011, ha visto su participación disminuir significativamente, con la rama metalmecánica liderando una caída del 37,4% en 2024.
Este declive no solo refleja dificultades coyunturales, sino también una transformación estructural que apunta hacia una economía cada vez más terciarizada y dependiente del sector servicios, que hoy concentra el 68% del empleo formal y ha visto aumentar su participación en la facturación.
El impacto en el mercado laboral es particularmente contundente: la pérdida de más de 100.000 empleos en solo un año (una caída del 16,3%) representa el deterioro más severo en la historia reciente de Rosario. La contracción de empleo, que también se refleja en un desplazamiento hacia micro y pequeñas empresas —que generan menos del 43% de la facturación total—, evidencia una economía cada vez más frágil y vulnerable a los vaivenes macroeconómicos nacionales.
Desde una perspectiva crítica, estos datos revelan la incapacidad de Rosario para consolidar un modelo productivo que trascienda los ciclos políticos y económicos de Argentina. La correlación entre los periodos de mayor crecimiento y los gobiernos nacionales de Fernández, frente a las caídas durante los mandatos de Milei, sugiere una economía local altamente dependiente de políticas y contextos externos, en lugar de un desarrollo autónomo y sostenido.
La terciarización acelerada y la fragmentación del entramado industrial no parecen ir acompañadas de estrategias claras para fortalecer la base productiva, sino más bien de un proceso de desplazamiento que puede traer consecuencias sociales y económicas a largo plazo.
Por otro lado, si bien la recuperación en la cantidad de locales comerciales y talleres en 2023 y 2025 puede interpretarse como un signo de resiliencia, el hecho de que cada unidad facture menos indica un debilitamiento del consumo y de la actividad económica en niveles micro. Esto refleja una economía de base cada vez más precaria, donde la estabilidad laboral y la sustentabilidad de las empresas están en entredicho.
En conclusión, el informe deja en evidencia que Rosario enfrenta no solo una crisis coyuntural, sino también una crisis de modelo y de estructura productiva. La pérdida de su perfil industrial y la creciente dependencia del sector servicios, en un contexto de fragilidad empresarial y deterioro del mercado laboral, representan desafíos que requieren una reflexión profunda y acciones estratégicas concretas.
De lo contrario, la ciudad corre el riesgo de consolidarse en un perfil cada vez más débil y vulnerable, con consecuencias sociales que podrían profundizar las desigualdades y limitar su potencial de desarrollo futuro.
