8 de mayo de 2026

Diego Kravetz: «No estoy de acuerdo con darle comida a una persona en situación de calle»

El secretario de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, Diego Kravetz, expresó hoy su desacuerdo con que los vecinos proporcionen comida a las personas en situación de calle, argumentando que esta acción perpetúa la pobreza y dificulta la reintegración de estos individuos en la sociedad.

En declaraciones radiales, Kravetz sostuvo que «no estoy de acuerdo en que vos como vecina bajes de tu casa con la comida para darle a la persona en situación de calle, porque lo acomodás en la pobreza».

El funcionario del Gobierno porteño argumentó que esta práctica, en lugar de resolver el problema, contribuye a que las personas en situación de calle se mantengan en un estado de marginalidad.

Kravetz explicó que los paradores que ofrece la Ciudad tienen el objetivo de «desacomodar» a las personas sin hogar, al proporcionarles una estructura que les permita reorganizar su vida. Según él, «los paradores desacomodan a las personas que viven en esa condición, porque les estructura la vida de forma distinta».

El secretario de Seguridad también manifestó que, si los vecinos ayudan a que las personas en situación de calle estén «cómodos en la pobreza», estas personas se «quedarán estancadas» en la marginalidad. «Vos te sentís mejor porque le diste un plato de comida caliente, la persona lo va a valorar, pero no lo vamos a poder sacar de ese circuito no virtuoso», argumentó Kravetz.

En otro tema relacionado, el jefe de la Policía porteña comentó sobre las diferencias en la mentalidad y vida de los cartoneros en comparación con otros residentes de la ciudad. Kravetz afirmó que «la cabeza de un cartonero es muy distinta a la del resto de los que viven en la Ciudad», describiendo su modo de vida como «muy solitario» y distinto de quienes no cartonean.

El funcionario reconoció que la situación de los cartoneros es «comprensible por la situación que viven», pero añadió que esta forma de vida «no es lo ideal para la convivencia de todos». Kravetz concluyó señalando que «te aseguro que la persona que trabaja tantas horas revolviendo las porquerías de otro, algún quiebre en la cabeza le pasa».

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