Despidos y señales de un posible colapso en la empresa creadora de las hamburguesas Paty
El futuro de la compañía queda sujeto a definiciones que se tomarán en la asamblea convocada en General Pico. Lo que está en juego no es solo la supervivencia de una firma emblemática, sino también el impacto que su eventual caída tendría en el empleo, la producción y una cadena de valor clave dentro de la industria alimenticia argentina.

La delicada situación de Frigorífico General Pico, reconocida por haber creado la marca Paty, expone un proceso de deterioro empresarial que combina endeudamiento creciente, reducción de personal y dificultades para sostener su operación.
La reciente convocatoria a una asamblea de accionistas para avanzar en un concurso preventivo de acreedores confirma que la firma atraviesa un punto crítico.
La decisión, impulsada por su presidente, Ernesto Samuel Lowenstein, busca reordenar una estructura financiera fuertemente comprometida. Sin embargo, más que una solución definitiva, el recurso judicial aparece como un intento de ganar tiempo frente a un escenario que ya presenta rasgos de inviabilidad, con pasivos que rondan los 9.000 millones de pesos.
El deterioro no es reciente ni aislado. En los últimos meses, la empresa acumuló tensiones internas y externas que derivaron en el despido de cerca de 200 trabajadores sobre una planta total de 450, reflejando un ajuste que impacta directamente en el entramado social y productivo de la región. Este proceso, lejos de estabilizar la situación, profundizó la incertidumbre tanto entre los empleados como en el sector frigorífico.
A su vez, el fracaso de negociaciones con potenciales inversores —incluidas propuestas de financiamiento y esquemas de explotación a largo plazo— evidencia las dificultades para atraer capital en un contexto de alto riesgo. La falta de acuerdos refuerza la percepción de que la crisis no solo responde a factores coyunturales, sino también a problemas estructurales en la gestión y en el modelo de negocio.
El eventual avance del concurso preventivo implica el reconocimiento formal de la incapacidad de la empresa para cumplir con sus obligaciones en el corto plazo. Aunque este mecanismo podría habilitar una reestructuración, no garantiza la continuidad operativa ni la preservación de los puestos de trabajo.
