15 de mayo de 2026

Despidos en Tenaris SIAT: más de 100 telegramas reavivan el conflicto laboral en el grupo de Paolo Rocca

Entre el discurso político contra los “privilegios empresariales” y las decisiones corporativas que impactan sobre el empleo, el caso Tenaris SIAT vuelve a poner en evidencia una vieja tensión de la economía argentina: la distancia entre las disputas del poder económico y político y la fragilidad cotidiana del trabajo industrial.

Más de un centenar de trabajadores de la planta de Tenaris SIAT en Valentín Alsina, provincia de Buenos Aires, recibieron esta semana telegramas de preaviso de despido que anticipan desvinculaciones para fines de marzo. La empresa pertenece al conglomerado industrial del empresario Paolo Rocca, uno de los hombres más influyentes del sector siderúrgico argentino.

La decisión generó alarma entre los empleados y organizaciones sindicales, que denuncian un escenario de precarización laboral y posibles irregularidades legales en la forma en que se están ejecutando las cesantías. Según los trabajadores, más del 70 % del personal de la planta se encuentra bajo contratos temporales renovados mensualmente, una modalidad que —advierten especialistas en derecho laboral— debería ser excepcional y no la norma en una estructura productiva permanente.

El conflicto surge en un clima político particularmente tenso entre parte del empresariado industrial y el gobierno nacional. Apenas dos días antes de conocerse los despidos, el presidente Javier Milei volvió a lanzar duras críticas contra figuras del sector siderúrgico durante una actividad con empresarios en Nueva York. En su discurso mencionó directamente a Rocca y al empresario Javier Madanes Quintanilla, a quienes calificó como “empresarios prebendarios”, acusándolos de haber actuado durante años en connivencia con la política.

Mientras el enfrentamiento discursivo entre el gobierno y parte del establishment industrial escala, en la planta de Tenaris SIAT el impacto se traduce en incertidumbre laboral concreta. Trabajadores consultados señalan que la empresa habría tomado la decisión tras perder una licitación relevante que redujo la carga de trabajo. En ese contexto, también denuncian que a algunos empleados se les habría ofrecido extender contratos por un mes adicional con jornadas de hasta 12 horas diarias para finalizar pedidos pendientes.

Según estas versiones, la propuesta se presenta bajo la amenaza implícita de no renovar el vínculo laboral, lo que profundiza las acusaciones de presión y precarización.

Otro punto cuestionado es la ausencia —según denuncian los trabajadores— de un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), mecanismo que la legislación argentina exige cuando una empresa pretende despedir a una proporción significativa de su plantilla. También se mencionan casos de indemnizaciones parciales para personal contratado.

El contraste con la situación financiera del grupo Techint —al que pertenece Tenaris— alimenta las críticas sindicales. Mientras se ejecutan los despidos en Valentín Alsina, otras compañías del holding continúan mostrando resultados positivos. La siderúrgica Ternium anunció recientemente la distribución de dividendos por más de 123.000 millones de pesos entre accionistas, y Tenaris reportó beneficios durante 2025 junto con nuevas inversiones industriales en su planta Siderca de Campana.

De acuerdo con estimaciones publicadas por la revista Forbes, la fortuna personal de Rocca ronda los 7.300 millones de dólares.

Frente a este escenario, sectores sindicales como la Unión Obrera Metalúrgica reclaman la intervención de las autoridades laborales y la apertura de una mesa de negociación que permita revisar las cesantías.

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