Economía en retroceso: caída generalizada de empresas y empleo salvo en Neuquén por Vaca Muerta
El informe revela un panorama donde la recuperación es parcial, localizada y de corto alcance, mientras la mayoría de las provincias enfrentan un derrumbe estructural que podría prolongarse si no se implementan políticas de reactivación efectivas.

El mapa productivo de la Argentina evidencia un retroceso generalizado: casi todas las provincias muestran pérdidas tanto de empresas como de empleo registrado entre diciembre de 2023 y la actualidad, con la excepción de Neuquén, impulsada por la expansión del sector hidrocarburífero en Vaca Muerta.
Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) y el Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE), el deterioro afecta principalmente a las 15 jurisdicciones más pobladas, con impacto severo en los centros industriales de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Entre las más golpeadas se encuentran Misiones (-10,3% de empresas), La Rioja (-9,6%) y Chaco (-9,2%). En cuanto al empleo registrado, Formosa lidera la caída con -18,5%, seguida por Santa Cruz (-16,3%) y La Rioja (-15%).
El contexto combina alta inflación, pérdida de poder adquisitivo y retracción de la obra pública, afectando especialmente a economías locales dependientes de la industria manufacturera y la construcción. Gonzalo Carrera, economista de la consultora Equilibra, subraya que, salvo el agro —que se recuperó tras la sequía—, el resto de los sectores mostró un crecimiento casi nulo y la creación de empleo formal es insuficiente para compensar las pérdidas.

La excepción de Neuquén, vinculada al desarrollo de Vaca Muerta y la energía no convencional, refleja un fenómeno puntual: el sector hidrocarburífero genera nuevas empresas y empleo, pero su impacto sobre la economía nacional es limitado debido a su baja incidencia laboral.
Más preocupante aún es la degradación del empleo: las actividades de mayor calidad desaparecen, reemplazadas por trabajos informales o de menor estabilidad. Según Carrera, esto consolida un patrón de economía dual, donde los ingresos dependen cada vez más del trabajo informal, con efectos negativos sobre la calidad de vida y la productividad general.
