Demócratas cuestionan el swap con Argentina: piden suspender desembolsos y swap, exigen más información
Si el Tesoro estadounidense cede a las presiones y suspende el acuerdo, Milei enfrentaría no solo un revés financiero, sino también político: quedaría en evidencia que su estrategia de alineamiento con la administración Trump lo expone a las turbulencias de la política interna norteamericana. En cambio, si el desembolso avanza, el costo podría recaer en la legitimidad internacional de un Gobierno que, lejos de estabilizarse, parece cada vez más dependiente del respaldo externo para sostener su experimento económico.

Un grupo de legisladores demócratas de Estados Unidos encendió una alarma política y financiera al exigir al secretario del Tesoro, Scott Bessent, que suspenda el desembolso de un paquete de asistencia por 20 000 millones de dólares destinado a Argentina a través del Fondo de Estabilización Cambiaria (FSE).
En una carta firmada por 36 miembros de la Cámara de Representantes, los legisladores expresaron su “profunda preocupación” por lo que consideran un uso “políticamente motivado” de fondos públicos estadounidenses para sostener al gobierno de Javier Milei.
El reclamo pone en tensión la relación entre Washington y Buenos Aires, pero sobre todo revela una lectura política interna: los demócratas acusan a la administración de Donald Trump de intentar fortalecer a un aliado ideológico en el extranjero en plena temporada electoral estadounidense. “Veinte mil millones de dólares para los aliados de extrema derecha de Trump en Argentina. Cero dólares para las familias estadounidenses”, escribió la congresista Nydia Velázquez en la red social X, resumiendo el tono del malestar demócrata.
El documento solicita al Tesoro que suspenda cualquier desembolso o implementación del swap o línea de crédito a la Argentina hasta recibir información detallada sobre los términos, objetivos y beneficiarios del acuerdo. Según los firmantes, la operación podría exponer a los contribuyentes norteamericanos a “riesgos financieros significativos” sin una justificación clara del beneficio para los intereses económicos de Estados Unidos. Además, advierten que el apoyo a Milei “podría estar sirviendo a intereses financieros privados”, señalando que varias firmas de inversión estadounidenses con bonos argentinos serían las principales beneficiadas.
Más allá del debate técnico, la controversia tiene una fuerte carga simbólica y geopolítica. Milei ha presentado el acuerdo con el Tesoro estadounidense como una validación internacional de su programa de ajuste y dolarización parcial, pero la reacción demócrata introduce dudas sobre su legitimidad y sostenibilidad. En el fondo, la discusión trasciende la política bilateral: se trata de una disputa sobre el uso del poder financiero de Estados Unidos como herramienta de proyección ideológica.
El pedido de los legisladores también refleja un cuestionamiento al “modelo Milei”, percibido por sectores del Partido Demócrata como un experimento económico extremo con altos costos sociales. “Los resultados recientes en las elecciones provinciales en Argentina muestran el descontento generalizado con estas políticas”, señalaron, en una crítica directa a la gestión libertaria.
