El dinero no siempre trae la felicidad: la trágica historia de colombianos que enfrentan el conflicto en Ucrania
En septiembre de 2025, un enfrentamiento interno entre militares colombianos en Ucrania sorprendió al mundo, dejando a familiares como Sarai Vera, quien aún espera noticias de su esposo, desaparecido tras un ataque en el frente de guerra.

La historia de Vera refleja una realidad dolorosa: miles de colombianos se ven involucrados en conflictos internacionales motivados principalmente por la promesa de un ingreso económico alto, aunque muchas veces esa búsqueda de dinero termina en tragedia y desilusión.
Según cálculos de la ONU, más de 10,000 colombianos podrían estar participando en guerras en diferentes partes del mundo, algunos de manera legal, otros en la clandestinidad. La mayoría de estos combatientes son atraídos por ofertas económicas que superan ampliamente los salarios en su país, pero que no garantizan la felicidad ni la seguridad.
«Fue el dinero lo que los llevó allá», comenta Vera, quien explica que su esposo, de origen venezolano y con hijos en Colombia, aceptó un contrato que le prometía unos 12 millones de pesos colombianos al mes, además de un bono adicional de 7 millones, en un contexto donde las oportunidades laborales en Colombia son escasas. Sin embargo, esa decisión los ha llevado a enfrentamientos fratricidas y a un largo camino de incertidumbre y dolor.
Casos como el de Pablo Puentes, quien se unió a las fuerzas ucranianas como sanitario, muestran cómo la desesperación por una vida mejor y la falta de oportunidades pueden empujar a las personas a aceptar ofertas engañosas, muchas veces sin entender realmente en qué se están involucrando. La historia de Puentes, capturado y condenado a casi 30 años en prisión, revela las trampas y la manipulación que existen en este fenómeno.
Expertos y organizaciones internacionales advierten sobre una «zona gris» en el reclutamiento de estos combatientes, alimentada por altas tasas de desempleo y la presencia de reclamos engañosos en redes sociales. La reputación de los soldados colombianos en el extranjero, reconocidos por su capacidad y entrenamiento, los convierte en blancos atractivos para grupos de mercenarios. Sin embargo, muchos de ellos no tienen experiencia real en combate, sino que simplemente portan una libreta militar que les permite viajar.
Las familias, muchas en la sombra, enfrentan un calvario sin respuestas concretas. La historia de Vera y Pineda refleja el sufrimiento de quienes pierden a sus seres queridos en medio de un conflicto que, en muchos casos, fue motivado por la búsqueda de un mejor futuro. La falta de apoyo institucional y la dificultad para localizar a los desaparecidos profundizan el drama, dejando a muchos en la incertidumbre y el dolor.
El fenómeno revela que, en la búsqueda de estabilidad económica, algunos colombianos terminan atrapados en guerras lejanas, pagando un alto precio emocional y personal. La historia de estos combatientes y sus familias invita a reflexionar sobre las verdaderas consecuencias de la ambición desmedida y la necesidad de ofrecer alternativas reales a quienes enfrentan la pobreza y la falta de oportunidades en su país.
