Elecciones legislativas: pondrá a prueba el rumbo político de Milei y definirá el nuevo equilibrio en el Congreso
Más allá de los números que se conocerán después de las 21, el resultado del domingo marcará si Milei logra avanzar en su proyecto político o si comienza una etapa de contención legislativa. En ese sentido, las legislativas de 2025 no solo reconfigurarán la representación parlamentaria, sino que pondrán a prueba la viabilidad del modelo de confrontación permanente con el que el presidente ha intentado gobernar un país en crisis y en permanente disputa por su futuro institucional.

Este domingo 26 de octubre, la Argentina volverá a las urnas para renovar 127 bancas en la Cámara de Diputados y 24 en el Senado, en unas elecciones legislativas que trascienden la mera disputa parlamentaria: se trata de un examen directo al primer año de gestión del presidente Javier Milei.
La jornada electoral, que definirá el mapa político para la segunda mitad de su mandato, promete ser una prueba decisiva de legitimidad y gobernabilidad para un oficialismo que ha basado su poder más en la confrontación que en la construcción de consensos.
Los primeros resultados se conocerán a partir de las 21 horas, según establece el artículo 233 del Código Electoral Nacional. Hasta entonces, el hermetismo oficial y las restricciones legales impedirán la difusión de bocas de urna, aunque la incertidumbre política y económica del país hará que cada dato, rumor o proyección sea leído con especial ansiedad tanto por el Gobierno como por la oposición.
El desafío para Milei es doble. En lo político, necesita consolidar su base legislativa para evitar depender de acuerdos circunstanciales con sectores que rechazan su programa de ajuste y desregulación. En lo social, llega a los comicios con un escenario marcado por la recesión, la caída del consumo y los conflictos con universidades, hospitales y gremios del sector público. La promesa de “ordenar la economía” aún no se tradujo en una mejora perceptible para la mayoría de la población, y eso podría reflejarse en las urnas.
La renovación parcial del Congreso será, en los hechos, una evaluación de la convivencia entre la agenda libertaria del Ejecutivo y las resistencias institucionales que ha generado. La tensión entre un Poder Ejecutivo que impulsa un Estado mínimo y un Parlamento que intenta preservar ciertas funciones básicas del gasto público define el trasfondo de esta elección.
