1 de septiembre de 2026

Crisis en Medio Oriente: Irán ataca objetivos en el Golfo tras una nueva ofensiva militar de Estados Unidos

Luego de una ofensiva lanzada por fuerzas estadounidenses contra instalaciones estratégicas en el sur y el oeste de Irán, Teherán respondió con bombardeos dirigidos hacia Jordania, Baréin, Kuwait y Omán, en una nueva escalada que aumenta la incertidumbre en toda la región del Golfo.

La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a intensificarse con una nueva cadena de ataques militares que amplía el conflicto más allá de las fronteras iraníes.

De acuerdo con el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), la operación militar comenzó durante la noche del domingo y tuvo como blanco decenas de posiciones consideradas clave para la capacidad defensiva iraní. Entre los objetivos alcanzados se encontraban sistemas de defensa antiaérea, radares costeros, plataformas de lanzamiento de misiles y drones, además de embarcaciones rápidas utilizadas por las fuerzas iraníes.

Washington aseguró que la ofensiva buscó reducir la capacidad militar de Irán para amenazar el tránsito marítimo internacional a través del estrecho de Ormuz, una de las rutas comerciales más importantes para el transporte mundial de petróleo.

Por su parte, medios oficiales iraníes informaron que los ataques estadounidenses impactaron en distintos puntos del país, entre ellos la isla de Qeshm, Bandar Abbas, la isla de Farur y la provincia de Juzestán, cercana a la frontera con Irak. Según la agencia estatal IRNA, una persona murió y otras cuatro resultaron heridas durante los bombardeos.

Horas después, los Guardianes de la Revolución confirmaron el inicio de una respuesta militar contra intereses vinculados a Estados Unidos en la región. Según la versión difundida por las autoridades iraníes, los ataques alcanzaron objetivos en Jordania, Baréin, Kuwait y Omán, ampliando el alcance geográfico del enfrentamiento.

La situación también tuvo repercusiones en Kuwait, donde las autoridades informaron que varios puestos fronterizos ubicados en el norte del país sufrieron daños. Además, una plataforma de perforación en alta mar fue alcanzada por un dron, incidente que dejó al menos un herido.

En Baréin, sede de la Quinta Flota de la Marina estadounidense, volvieron a activarse las sirenas de alerta por misiles durante la madrugada del lunes. El Ministerio del Interior instó a la población a dirigirse a refugios y mantenerse bajo resguardo mientras persistía la amenaza de nuevos ataques.

La renovada escalada militar se produjo apenas horas después de otro episodio de fuerte tensión en el estrecho de Ormuz. Un buque mercante fue atacado y terminó incendiándose, lo que obligó a evacuar a toda su tripulación.

Tras ese incidente, los Guardianes de la Revolución anunciaron que el estrecho permanecerá cerrado «hasta nuevo aviso» y condicionaron su reapertura al cese de la presencia militar estadounidense en la zona. La advertencia volvió a generar preocupación por el posible impacto sobre el comercio internacional y el mercado energético.

Sin embargo, el CENTCOM rechazó esa afirmación y aseguró que la vía marítima continúa habilitada para la navegación internacional. El comando militar estadounidense sostuvo que mantiene fuerzas desplegadas para garantizar la libre circulación de los buques comerciales y remarcó que Irán no tiene control sobre el estrecho.

La nueva sucesión de ataques refleja el deterioro del entendimiento temporal que Washington y Teherán habían intentado sostener para contener el conflicto.

Con ambos países intensificando sus operaciones militares y extendiendo los enfrentamientos a otros Estados del Golfo, crecen los temores de que la crisis derive en un escenario regional de mayor alcance y con consecuencias económicas y geopolíticas de escala global.

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