4 de septiembre de 2026

La recuperación del empleo se sostiene sobre la informalidad: 8 de cada 10 nuevos puestos en 2026 no están registrados

Los datos oficiales muestran un mercado laboral cada vez más frágil. Mientras cae la permanencia en los empleos privados registrados, la mayoría de quienes logran reinsertarse después de quedar desocupados lo hace en trabajos informales, por cuenta propia o bajo modalidades con menor protección.

El fenómeno cuestiona la calidad de la recuperación económica y expone el deterioro de los ingresos de los hogares.
El mercado laboral argentino atraviesa una transformación que no puede medirse únicamente por la cantidad de empleos destruidos o creados. El problema central comienza a estar en la calidad y estabilidad de los puestos de trabajo que genera la economía.

Los datos analizados a partir de información del INDEC muestran que durante 2026 ocho de cada diez trabajadores que lograron salir del desempleo lo hicieron incorporándose a la informalidad.

La cifra expone una paradoja: incluso cuando la actividad económica presenta señales de crecimiento, esa recuperación no necesariamente se traduce en empleos registrados, estables y con derechos laborales.

La creación de puestos de trabajo parece avanzar por un camino diferente al de la formalización, dejando a una parte creciente de los trabajadores fuera de las condiciones que ofrece el empleo registrado.

Uno de los indicadores más preocupantes es la permanencia dentro del empleo privado formal. De cada 100 asalariados registrados durante el primer trimestre de 2025, solamente 76 continuaban en esa condición un año después.

La tasa de permanencia cayó incluso por debajo de los niveles observados durante la crisis de 2018-2019, cuando alcanzaba el 79%.
El deterioro también se observa en el stock de puestos laborales. Entre noviembre de 2023 y abril de 2026 se perdieron más de 235.000 empleos asalariados privados registrados, equivalente a una reducción del 3,7%.

El retroceso supera al registrado durante la crisis de 2018-2019, cuando el empleo privado formal había disminuido 2,7%.
A este proceso se agregan más de 70.000 empleos públicos menos y una reducción superior a 20.000 puestos de trabajo en casas particulares. En términos porcentuales, las caídas fueron del 2,1% y del 4,5%, respectivamente. La principal excepción fue el monotributo, que incorporó alrededor de 150.000 registros.

Sin embargo, el crecimiento del monotributo no necesariamente puede interpretarse como una expansión equivalente del empleo de calidad. En muchos casos, el trabajo independiente aparece como una alternativa frente a la dificultad para acceder a un empleo asalariado formal y estable.

Por eso, detrás de la estadística de nuevos registros puede existir una realidad laboral marcada por una mayor transferencia de riesgos desde las empresas hacia los propios trabajadores.

La informalidad como vía de reincorporación

Los datos de transición laboral permiten dimensionar mejor el fenómeno. Entre quienes habían quedado desocupados durante 2024-2025, aproximadamente la mitad consiguió volver a trabajar durante 2026.

El problema es en qué condiciones se produjo esa reincorporación: el 80% lo hizo en empleos informales y apenas el 20% logró acceder nuevamente a un puesto registrado.

La tendencia también modificó la composición del mercado laboral. Entre el primer trimestre de 2024 y comienzos de 2026, la participación de los asalariados privados registrados sobre el total de ocupados cayó del 32,4% al 30,5%.

En sentido contrario, los asalariados informales aumentaron su participación del 26,4% al 27,2%, mientras que los trabajadores por cuenta propia pasaron del 25% al 28%. De acuerdo con un análisis de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, la proporción de asalariados informales alcanzó uno de sus niveles más elevados de las últimas dos décadas.

El fenómeno permite plantear una pregunta incómoda sobre la recuperación económica: ¿puede considerarse una mejora del mercado laboral cuando una parte significativa de los nuevos trabajadores ingresa por fuera del empleo registrado?
Más trabajo, pero menor protección.

La informalización también funciona como una válvula de escape frente al aumento de las dificultades económicas de los hogares. El desempleo pasó del 6,9% en el primer trimestre de 2023 al 7,8% entre enero y marzo de 2026, mientras que la tasa de actividad apenas avanzó del 48,3% al 48,6%.

Esto significa que el mercado laboral incorpora a más personas que buscan generar ingresos, pero no consigue absorberlas en la misma proporción mediante empleos formales. El resultado es una mayor competencia por puestos de trabajo y una expansión de modalidades laborales más precarias.

Para numerosos hogares, el trabajo informal, el cuentapropismo y la multiplicación de fuentes de ingresos aparecen como mecanismos para compensar la pérdida de poder adquisitivo. En ese contexto, la informalidad deja de ser solamente una característica del mercado laboral y se convierte en una estrategia de supervivencia económica.

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