16 de mayo de 2026

Crisis en la industria metalúrgica: más del 40% de las máquinas están paradas y crece el desempleo

La industria metalúrgica argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos en décadas. Según el último informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), más del 40% de la capacidad instalada está inactiva, el nivel de producción se ubica 15% por debajo de los registros históricos y el empleo continúa en caída, con despidos y suspensiones en aumento.

Desde la asunción del presidente Javier Milei, la actividad no sólo no se recuperó, sino que registró una contracción profunda, con indicadores que reflejan una crisis estructural más que coyuntural.

Aunque en junio se observó una suba interanual del 2,3% y apenas un 0,1% mensual, estos incrementos se explican exclusivamente por la bajísima base de comparación del año anterior, que ya había mostrado una contracción del 17,3%.

Lejos de representar una reactivación, el informe de ADIMRA deja en claro que la actividad metalúrgica continúa estancada, sin capacidad de generar empleo ni tracción económica. El uso de la capacidad instalada en mayo fue del 58,6%, apenas 0,3% por encima de abril, lo que demuestra que la supuesta mejora es apenas un respiro estadístico en medio de una recesión prolongada.

Caída de la producción y aumento de importaciones

El informe señala que los subsectores estratégicos —como autopartes y bienes de capital— siguen en baja, mientras que los pocos rubros que mostraron crecimiento (como maquinaria agrícola) no alcanzan para revertir el deterioro general del sector.

En paralelo, el presidente de ADIMRA, Elio Del Re, alertó sobre el avance de las importaciones, que crecen a un ritmo del 5% mientras la industria local se desmorona. “Es imprescindible avanzar con medidas que fortalezcan el entramado productivo”, reclamó el dirigente, que también criticó la ausencia de una política industrial activa por parte del Gobierno nacional.

La contracara del ajuste: despidos, parálisis y conflicto sindical

La situación laboral es alarmante: el empleo en el sector cayó un 2,2% interanual y las empresas comienzan a suspender o despedir personal ante la falta de demanda. La firma Acindar, emblema industrial del sur santafesino, ya anunció recortes en su planta de Villa Constitución, y se avecina un posible conflicto sindical con paro incluido. Las medidas de fuerza ya comenzaron entre trabajadores contratistas, y podrían extenderse a los metalúrgicos si no hay respuestas.

La Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el gremio del sector, enfrenta además serias dificultades para cerrar las paritarias de sus ramas principales, atrapada entre la intransigencia empresaria y el deterioro de los salarios reales, que sufren un retroceso continuo.

Un modelo sin industria

Lo que el informe de ADIMRA refleja con claridad es el costo social y económico del enfoque económico del actual Gobierno, centrado exclusivamente en el ajuste fiscal y la apertura comercial, sin contemplar las consecuencias sobre la industria nacional.

Con más del 40% de las máquinas paradas, el sector metalúrgico es hoy el termómetro de una crisis más amplia que afecta al aparato productivo argentino. Lejos de ser un “rebote técnico”, lo que se observa es una parálisis persistente, sin horizonte claro, y con la amenaza creciente de desindustrialización en un país que aún depende fuertemente del empleo fabril para sostener su tejido social.

En un contexto en el que las grandes empresas industriales empiezan a recortar producción, personal y proyectos, la pregunta que flota es si el Gobierno tiene voluntad —y plan— para revertir esta tendencia, o si se limitará a esperar que “el mercado” resuelva por sí solo una crisis que, hasta ahora, no muestra señales de tregua.

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