Crisis del acero: La UOM advierte sobre un posible conflicto prolongado por la falta de protección a la industria
La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) ha encendido las alarmas ante la grave crisis que atraviesa la industria del acero en Argentina. El secretario general de la Seccional Villa Constitución, Pablo “Piparra” González, advirtió que «se está generando la tormenta perfecta para un conflicto largo» debido a la falta de medidas de protección a la industria local y la drástica caída en la producción de las principales plantas del país.

Las plantas de Acindar, Tenaris y Laminados Industriales están enfrentando un panorama desolador, con caídas significativas en la producción y un aumento de personal suspendido.
La paralización de la obra pública ha debilitado aún más el mercado interno, generando una crisis sin precedentes en el sector siderúrgico. Según González, Acindar, que normalmente debería producir 1.200.000 toneladas anuales, solo logró fabricar 664.000 toneladas el año pasado.
El dirigente explicó que, actualmente, la planta de Acindar opera a media capacidad, con solo uno de sus hornos funcionando. Esto ha llevado a la empresa a implementar suspensiones rotativas, afectando a entre 60 y 70 trabajadores, y la situación podría empeorar si se cierran más trenes laminadores. «Podríamos llegar a 200 suspensiones», alertó.
La crisis no se limita a Acindar. Laminados Industriales no tiene producción asegurada hasta abril, y TenarisSiat ha reducido su plantilla de 150 a 110 trabajadores, implementando un régimen de trabajo que limita su actividad a una semana al mes hasta mitad de año.
González también expresó su preocupación por la falta de protección gubernamental ante la liberación de importaciones, lo que podría poner en riesgo la producción local y llevar a un escenario similar al del cierre de la acería de Huachipato en Chile. Además, criticó la falta de avances en las negociaciones paritarias, que han dejado los salarios de los trabajadores congelados desde junio del año pasado.
«Estamos navegando en aguas muy turbias», afirmó el líder sindical, quien no descartó la posibilidad de un conflicto laboral prolongado si no se toman medidas inmediatas. González instó a los trabajadores a prepararse para un conflicto similar al de 1991, uno de los más emblemáticos en la historia del sector.
En medio de esta crisis, la UOM busca aclarar la situación y evitar desinformaciones. González aclaró que, aunque algunos medios mencionan 700 suspensiones, en realidad son 980 trabajadores afectados de manera rotativa. Esta crisis no solo impacta a las plantas de acero, sino que también afecta gravemente a los talleres metalúrgicos que dependen de ellas.
El futuro del sector siderúrgico en Argentina es incierto, y González concluyó con una advertencia sobre lo que podría venir: «Lo más preocupante es lo que puede venir», dejando claro que la tensión y la incertidumbre son el nuevo normal para esta industria clave en la economía del país.
