Crece la economía, pero caen el empleo, los salarios y aumenta el endeudamiento de las familias
La persistencia de esta tendencia durante once meses consecutivos sugiere que el desafío ya no pasa únicamente por estabilizar la economía, sino por lograr que esa estabilidad se traduzca en empleo, salarios y bienestar para la mayoría de los argentinos.

Mientras el Gobierno nacional destaca indicadores de crecimiento económico y estabilidad macroeconómica, un nuevo informe sobre la situación social advierte que la recuperación no está llegando al bolsillo de gran parte de los argentinos.
El Índice de Vulnerabilidad Familiar del Congreso (IVFC) registró en marzo su undécimo mes consecutivo de deterioro, reflejando una combinación preocupante de pérdida de empleo, caída del poder adquisitivo y aumento de la morosidad de los hogares.
El relevamiento, elaborado a partir de estadísticas oficiales y variables socioeconómicas, ubicó al índice en 5,3 puntos, consolidando el escenario de “fragilidad familiar”. Más que una coyuntura pasajera, el informe sugiere la consolidación de un modelo económico en el que los indicadores macroeconómicos muestran señales de mejora mientras las condiciones materiales de vida continúan deteriorándose.
Uno de los datos más relevantes es la evolución del mercado laboral. Solo en marzo se perdieron 7.603 empleos registrados en el sector privado y, en la comparación interanual, desaparecieron casi 99.000 puestos de trabajo. Aún más significativo resulta el cierre de 2.011 empresas en un solo mes, llevando la cantidad de firmas con personal registrado a su nivel más bajo en más de siete años.
Desde noviembre de 2023, el saldo acumulado es aún más contundente: más de 216.000 empleos privados destruidos y más de 26.000 empresas fuera de actividad. Estas cifras exponen las dificultades que atraviesan amplios sectores productivos en un contexto marcado por la caída del consumo interno, la apertura económica y los elevados costos operativos.
El fenómeno adquiere una dimensión particular porque ocurre en simultáneo con una economía que, según distintos indicadores oficiales, muestra crecimiento durante 2025. La paradoja es evidente: aumenta la actividad económica, pero disminuyen los puestos de trabajo y los salarios pierden capacidad de compra. Se trata de una situación poco frecuente en la historia reciente argentina y que plantea interrogantes sobre la calidad y distribución de esa recuperación.
La pérdida del poder adquisitivo es otro de los factores que alimentan la vulnerabilidad social. Los salarios registrados acumulan una caída real de 9,2 puntos desde noviembre de 2023, erosionando la capacidad de consumo de los trabajadores y obligando a miles de familias a recurrir al crédito para sostener gastos cotidianos.
Sin embargo, el endeudamiento ya muestra señales de agotamiento. La mora en los créditos familiares alcanzó el 11,5% en marzo, el nivel más elevado desde 2010 según los registros del Banco Central. El dato revela que cada vez más hogares encuentran dificultades para cumplir con sus compromisos financieros, una situación que suele anticipar mayores tensiones económicas y sociales.
El informe también pone en discusión uno de los principales argumentos oficiales. Si bien algunos sectores vinculados a las finanzas, la energía o las exportaciones muestran signos de expansión, los beneficios de ese crecimiento parecen concentrarse en áreas específicas sin generar un efecto derrame sobre el conjunto de la sociedad. La mejora de ciertos indicadores macroeconómicos no se traduce, por el momento, en una recuperación del empleo ni en una mejora significativa de los ingresos.
En este contexto, el IVFC plantea un interrogante de fondo sobre el rumbo económico: ¿puede considerarse exitosa una recuperación que mejora las estadísticas generales pero empeora las condiciones de vida de una parte importante de la población? La respuesta divide a economistas y dirigentes políticos, pero los datos muestran una realidad difícil de ignorar: mientras las variables macroeconómicas encuentran cierta estabilidad, millones de familias continúan ajustando gastos, acumulando deudas y enfrentando mayores dificultades para llegar a fin de mes.
