25 de mayo de 2026

Con la idea fija: Lilia Lemoine propone echar a los maestros si los alumnos no aprenden

La diputada libertaria pretende “no pagarles a los maestros o despedirlos si hacen mal su trabajo”. Justificó sus dichos con una polémica frase: “la educación debería ser esencial o no es” y cruzó a los docentes que van al paro por mejores salarios diciendo: “¿Por qué les vamos a pagar? ¿Estamos obligados a pagarles a los maestros y ellos, no están obligados a trabajar?

“Los alumnos no aprenden nada», sentenció la segunda mujer más cercana al presidente Javier Milei, después de Karina Milei, durante una entrevista televisiva y se puso en la vereda del frente a los docentes, generando un gran revuelo a días del inicio del Ciclo Lectivo 2024 y en medio de las conversaciones por la paritaria nacional.

Lilia Lemoine opinó: «Si los chicos no aprenden, por qué les vamos a seguir pagando”, y explicó: “durante la cuarentena no hubo clases y los maestros cobraron igual”.

Sus declaraciones hablan de un desconocimiento total en la materia, porque ponen en duda el derecho a enseñar y aprender mencionado en el artículo 14 de la Constitución Nacional Argentina, y que la Ley Nacional de Educación N°26.206 refrenda en su artículo 1.

También minimiza el derecho a trabajar, tal y como lo garantiza la ley madre de Argentina en sus artículos 14 y 14 bis.

Además, sus dichos irían en contra de lo establecido en el artículo 5 de la Ley de Educación donde se le endilga al Estado Nacional la responsabilidad de fijar las políticas educativas y controlar su cumplimiento.

Este desconocimiento se profundiza aún más si se toma en cuenta el artículo 6 de la Ley 26.206, donde se posiciona al Estado Nacional como garante del derecho constitucional a la educación.

Lemoine al tachar a la educación como un “servicio esencial”, le quita importancia a la educación pública porque sus palabras sugieren que es un gasto innecesario, ya que, si los estudiantes no alcanzan los resultados deseados, los docentes no merecen su salario.

Asimismo, comparó los salarios docentes con los haberes que perciben los jefes de una guardia de hospital, lo cual insinuaría dos visiones: primero, que la remuneración es alta y los docentes no debería reclamar aumento por no ser un servicio esencial y segundo, los médicos son un ejemplo porque cumplen un servicio mucho más importante, cobran poco y no se quejan.

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