Carrió acusa al Gobierno de Milei de “abandono deliberado” del Garrahan y exige intervención urgente
En un contexto de alta tensión en el Hospital Garrahan por los reclamos salariales y laborales de médicos residentes, la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, denunció que el Gobierno nacional está incurriendo en un “abandono deliberado” del principal centro pediátrico del país.

La acusación no es menor: advierte sobre el deterioro progresivo de la infraestructura sanitaria infantil y exige una intervención inmediata para frenar el vaciamiento.
Carrió presentó una solicitud formal para conformar una comitiva especial integrada por defensores públicos, técnicos y personal especializado con el objetivo de evaluar en profundidad la situación operativa del Garrahan.
La propuesta incluye entrevistas con trabajadores y pacientes, revisión documental y la posible presentación de un recurso de amparo que restituya el presupuesto original del hospital, hoy afectado por los recortes dispuestos por el Ejecutivo.
Además, reclamó que se prohíba la aplicación de nuevos recortes presupuestarios que puedan comprometer la atención médica, en especial la pediátrica. También pidió la intervención de defensores públicos de menores e incapaces, una señal clara de que la crisis en el Garrahan no se reduce a una puja salarial, sino que involucra el derecho fundamental a la salud de niñas, niños y adolescentes.
El pronunciamiento de Carrió llega días después de que el Gobierno de Javier Milei anunciara un aumento salarial para los residentes, buscando desactivar un conflicto que se venía agudizando. Sin embargo, la crítica de una figura de su propio espectro político revela una grieta interna y pone sobre la mesa una preocupación más profunda: el desmantelamiento progresivo del sistema de salud pública.
Análisis: ¿negligencia o estrategia?
La denuncia de Elisa Carrió introduce una dimensión institucional y jurídica al conflicto que hasta ahora había sido tratado casi exclusivamente como un problema laboral. Al hablar de “abandono deliberado”, la exdiputada no sólo pone en tela de juicio las prioridades del Gobierno de Milei, sino que sugiere una intencionalidad política detrás del deterioro del Garrahan.
Esta postura interpela directamente al modelo de ajuste que impulsa el Ejecutivo. Si se trata de una política de “recorte total” sin criterios sanitarios, el costo no es solo presupuestario: es humano. Cuando un hospital pediátrico de referencia nacional comienza a ser desfinanciado, las consecuencias son inmediatas y profundas: desde la demora en tratamientos hasta la fuga de profesionales altamente capacitados.
Por otro lado, Carrió se distancia de la estrategia oficialista de comunicar por redes sociales anuncios salariales que no están debidamente formalizados ni consensuados con los trabajadores. Su pedido de institucionalidad —comitivas, defensorías, amparos— marca un contrapunto con el estilo informal y reactivo del actual Gobierno, y sugiere que los conflictos no se resuelven con tuits, sino con políticas públicas responsables.
¿Un punto de inflexión?
El conflicto en el Garrahan podría convertirse en un símbolo del límite social al ajuste, especialmente cuando toca áreas tan sensibles como la infancia y la salud. Carrió, históricamente alineada con sectores del orden y la transparencia, pone el foco en lo esencial: el Estado no puede desentenderse del cuidado de los más vulnerables.
Si el “abandono deliberado” del Garrahan se confirma, no estaremos hablando de un error de gestión, sino de una falla ética y política estructural. Y eso, en democracia, no puede ni debe pasar inadvertido.
