11 de julio de 2026

Caputo limita la plaza de pesos y responsabiliza al “ruido electoral” por la presión sobre el dólar y los precios

En plena cuenta regresiva hacia las elecciones legislativas, el ministro de Economía, Luis Caputo, redobló la apuesta por una política monetaria restrictiva y anunció que no permitirá que circulen más pesos de los estrictamente necesarios, atribuyendo la inestabilidad cambiaria y financiera al “ruido electoral manifiesto” y a la incertidumbre política.

En una entrevista con el programa de streaming Las Tres Anclas, Caputo insistió en que “lo último que vamos a hacer es dejar que vayan pesos al mercado” en este contexto, aludiendo a la influencia que el clima electoral tendría sobre las tasas de interés, el precio del dólar y las decisiones de inversión. Según su diagnóstico, el temor a un regreso del “mal y el caos” estaría condicionando a los agentes económicos, más allá de los fundamentos financieros.

El titular del Palacio de Hacienda defendió su estrategia de “secar la plaza” y solo permitir la expansión monetaria cuando existan “buenas razones” como un aumento genuino del crédito. Bajo esta lógica, afirmó que desde diciembre se han reforzado reservas del Banco Central gracias al acuerdo con el FMI, se han sumado 5.000 millones de dólares adicionales y se ha logrado una baja de la inflación, aunque sin detallar el impacto real de la contracción monetaria en la actividad económica y el consumo.

Caputo también sostuvo que los inversores en bonos en pesos reaccionan más a los movimientos políticos que a la estabilidad macroeconómica, señalando que un Congreso que “pone 12 leyes para romper el equilibrio fiscal en dos semanas” genera incertidumbre que se traslada al dólar y a los precios.

En materia cambiaria, ratificó la política de flotación, justificando que la cotización del dólar responde a la disponibilidad de pesos en el mercado. Recordó que en julio el billete subió 13,6%, pero “ya cayó más en agosto que lo que subió en julio”.

La estrategia oficial descarta intervenciones del Banco Central en el mercado de divisas durante el período electoral, para evitar la inyección de pesos que podría desestabilizar el esquema antiinflacionario. Sin embargo, la contracara de esta decisión es una economía con liquidez restringida, en la que la actividad productiva y el crédito se ven condicionados por la prioridad oficial de sostener un equilibrio cambiario frágil y dependiente de factores políticos.

El mensaje de Caputo confirma que el Gobierno se prepara para transitar la campaña electoral bajo un corsé monetario estricto, con la mira puesta en contener el dólar y la inflación, pero a riesgo de profundizar el enfriamiento económico y la tensión social en un escenario en el que la política y los mercados parecen estar mutuamente atados.

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