Caputo: «La economía creció un 6%, los salarios reales subieron un 15%»
En una intervención cargada de autocomplacencia y promesas de un futuro brillante, el ministro de Economía Luis «Toto» Caputo defendió con entusiasmo el rumbo económico del gobierno de Javier Milei, en el marco de la Expo EFI 2025.

Desde el escenario del Centro de Convenciones de Buenos Aires, el funcionario presentó al acuerdo alcanzado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) como “atípico”, y a la Argentina como “ejemplo mundial” de orden macroeconómico. Sin embargo, la brecha entre el relato oficial y los indicadores sociales sigue generando interrogantes.
Caputo afirmó que el país vive una situación inédita, fruto —según él— del “modelo inverso al kirchnerismo”, que pone en el centro al sector privado, elimina el déficit fiscal y combate la emisión monetaria. “El ajuste fue siempre kirchnerista; nuestro modelo es el opuesto”, remarcó. En ese sentido, aseguró que entre diciembre de 2023 y diciembre de 2024 la economía creció un 6%, los salarios reales subieron un 15% y diez millones de personas salieron de la pobreza.
Los datos, sin embargo, contrastan con mediciones independientes que indican una caída en el consumo, una pobreza que sigue por encima del 40% y una recesión en sectores clave. Mientras Caputo habla de estabilidad y crecimiento, el INDEC refleja una contracción del empleo, caídas en la industria y un derrumbe del consumo masivo. Las proyecciones de recuperación oficial todavía no se sienten en la calle.
Otro eje de su discurso fue la salida del cepo cambiario, aún pendiente pero presentada como inminente y “ordenada”. Caputo comparó el proceso actual con el intento fallido de Mauricio Macri en 2015 y explicó que esta vez se actuó “con responsabilidad”, al recapitalizar previamente al Banco Central. También anticipó nuevas medidas “sorprendentes” que fomentarán el uso de dólares, aunque sin ofrecer detalles.
En su visión, Argentina ya no es un país “regalado en dólares”, y está en “competencia de monedas”, una declaración que abre interrogantes sobre la dirección de la política monetaria y la eventual dolarización, una bandera simbólica del presidente Milei.
El tono triunfalista de Caputo fue más allá: “Argentina es hoy uno de los cinco mejores alumnos del mundo”, afirmó, citando elogios de funcionarios internacionales como la directora del FMI, Kristalina Georgieva. Con una mezcla de optimismo voluntarista y marketing político, proyectó que “estamos por presenciar los mejores 20 o 30 años de nuestra historia”.
Sin embargo, los desafíos siguen siendo estructurales. La deuda externa no ha desaparecido, los niveles de informalidad laboral son altísimos, y la desigualdad crece. La estabilidad macroeconómica que Caputo celebra aún no se traduce en mejoras palpables para la mayoría de la población.
El discurso oficial construye una narrativa de éxito técnico que parece priorizar la mirada de los mercados y los organismos financieros por sobre la realidad cotidiana de los argentinos. En ese relato, todo es novedoso, “atípico” y sin precedentes. Pero detrás del marketing económico y las cifras selectivas, subsiste una pregunta crucial: ¿cuánto de lo prometido se sostendrá en el tiempo? Y, sobre todo, ¿para quién será ese supuesto nuevo modelo de prosperidad?
