5 de agosto de 2026

Aumenta la preocupación por un posible cierre definitivo de la planta aeronáutica Fadea

Mediante un bloqueo en la carretera, los empleados de la planta de aviones Fadea manifestaron su alarma ante un eventual cese de operaciones en la fábrica cordobesa. «Nos encontramos sin rumbo, sin acuerdos firmados, sin certezas de percibir nuestros salarios y con una deuda hacia los abastecedores que asciende a 25 millones de dólares», expresaron.

La inquietud sobre el destino de la Fábrica Argentina de Aviones (Fadea) ha entrado en una fase más crítica. A las demandas por mejoras salariales, la disminución de la producción, la postergación de acuerdos clave y las solicitudes de auditoría sobre la gestión, se ha sumado un hecho reciente que ha disparado las alertas dentro de la compañía estatal: la partida de Guillermo Ballesteros, a quien fuentes internas señalan como el nexo operativo principal que mantenía una comunicación constante con la planta.

Esta situación ha generado un incremento del miedo entre el personal y los líderes sindicales, quienes ahora no solo mencionan una crisis administrativa o de recursos, sino que consideran viable la clausura de la fábrica.

En este marco, el Sindicato de Trabajadores Aeronáuticos (STA), el gremio predominante en Fadea, realizó una protesta frente a la sede en la ciudad de Córdoba, en en un ambiente de desconcierto que afecta a todo el organigrama de la compañía.

Desde la organización describen una situación de vacío directivo (aseguran que Julio Manco, el titular de la empresa, no ha viajado a Córdoba en más de dos meses). Una fuente de alto rango de Fadea indicó al diario La Voz del Interior que Ballesteros informó su renuncia el jueves, después de ser apartado de la asamblea general de la firma por orden del Ministerio de Defensa.

De acuerdo con la misma fuente, la desvinculación del asesor ha dejado a la compañía sin la única figura permanente que conectaba directamente con el ministerio dentro de la planta. El análisis interno es contundente. «Estamos a la deriva, sin contratos, sin garantías de cobro de los sueldos y con una deuda con proveedores de 25 millones de dólares», señaló.

Crece el temor a un cierre total de la fábrica de av aviones Fadea y los trabajadores denuncian un vacío de conducción. Asimismo, existen duras críticas hacia Emilio Magnaghi, vicepresidente de Fadea, quien ha perdido toda comunicación con la directiva y con los responsables de las operaciones diarias.

El asunto cobra una relevancia particular, ya que Fadea arrastra dificultades estructurales de larga data, vinculadas a su dependencia de contratos gubernamentales, en especial con la Fuerza Aérea Argentina. Los empleados y expertos del rubro sostienen que, sin estos acuerdos, es casi inviable asegurar niveles apropiados de actividad y generación de ingresos.

Marcelo Bertorello, representante gremial del STA, afirmó que el conflicto actual agrupa diversas quejas que se han ido acumulando con el tiempo. Según declaró al mismo periódico, los trabajadores exigen una actualización salarial que no se concreta desde hace más de dos años. A esto se suma la antigua demanda de formalizar los acuerdos con la Fuerza Aérea y la necesidad de impulsar convenios internacionales relacionados con la producción del avión Pampa.

Para el sindicalista, la problemática ya no se reduce a cuestiones económicas. El énfasis principal está en la carencia de dirección y en la falta de indicios concretos sobre el porvenir de la empresa.

El dirigente señaló que las reuniones periódicas que solían tener los gerentes y las autoridades han cesado, y que ni siquiera se mantienen contactos virtuales regulares con quienes quienes deberían estar al frente de la compañía.

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