A un mes de la Reforma Laboral, el empleo formal sigue en retroceso y crecen las dudas sobre su impacto real
Los datos oficiales revelan que el empleo registrado continúa en terreno negativo y que el sector privado, principal motor de generación de puestos de trabajo, sigue perdiendo dinamismo.

Lejos de mostrar una recuperación inmediata, el mercado laboral formal argentino volvió a exhibir señales de fragilidad durante marzo de 2026, el primer mes en el que comenzó a sentirse el impacto de la Reforma Laboral impulsada por el Gobierno.
De acuerdo con las estadísticas de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, la cantidad de trabajadores registrados alcanzó los 12,83 millones de personas, lo que representa una caída de 40.900 empleos respecto de marzo de 2025 (-0,3%) y una baja mensual del 0,2%.
El dato más preocupante vuelve a encontrarse en el empleo asalariado privado, que descendió a 6,188 millones de trabajadores. La reducción fue del 0,1% frente a febrero y del 1,5% en comparación con el mismo mes del año anterior, consolidando una tendencia negativa que se mantiene prácticamente sin interrupciones desde fines de 2023.
Los números oficiales reflejan que, pese a las expectativas generadas alrededor de la flexibilización de las relaciones laborales, todavía no aparecen señales concretas de expansión del empleo formal. Por el contrario, el mercado laboral continúa atravesando un período de estancamiento y pérdida de puestos de trabajo, especialmente en sectores sensibles a la actividad económica.
El informe muestra que el empleo asalariado registrado —incluyendo trabajadores privados, estatales y personal de casas particulares— alcanzó los 9,995 millones de personas, mientras que los trabajadores independientes sumaron 2,834 millones. Durante marzo, todas las modalidades laborales registraron retrocesos: el empleo privado y público disminuyeron un 0,1%, el trabajo en casas particulares cayó un 0,2% y los independientes retrocedieron un 0,6%.
Dentro de este último grupo, los monotributistas sociales y los autónomos encabezaron las bajas mensuales con descensos del 2,1% y 1,3%, respectivamente. Aunque en términos interanuales los trabajadores independientes crecieron 2,7%, el avance estuvo impulsado principalmente por el aumento del monotributo, una categoría que suele expandirse en contextos de menor creación de empleo asalariado.
La evolución sectorial también expone un escenario heterogéneo. Mientras actividades vinculadas a los recursos naturales, como minería, pesca y agro, mostraron leves mejoras, sectores estratégicos para la generación de empleo urbano continuaron en retroceso. Las mayores caídas se registraron en intermediación financiera, industria manufacturera, transporte y comercio, áreas estrechamente ligadas al nivel de consumo y producción.
A nivel territorial, el panorama tampoco ofrece señales generalizadas de recuperación. Apenas cinco provincias lograron incrementar el empleo privado formal durante marzo. Neuquén volvió a liderar el crecimiento, impulsada por la actividad energética, seguida por San Juan, Tucumán y Río Negro. En contraste, Tierra del Fuego registró la peor performance del país, con una caída interanual del 9%.
Las perspectivas para los próximos meses tampoco permiten anticipar un cambio de tendencia. La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) mostró que durante abril el empleo registrado en empresas de más de diez trabajadores volvió a caer un 0,1%, confirmando que la debilidad del mercado laboral persiste.
A un mes de la entrada en vigencia de la Reforma Laboral, los datos oficiales dejan una conclusión difícil de ignorar: la flexibilización normativa aún no logró traducirse en una mayor generación de empleo formal.
Mientras el Gobierno sostiene que los cambios necesitan tiempo para mostrar resultados, las estadísticas reflejan que el sector privado continúa ajustando plantillas y que el mercado laboral sigue lejos de recuperar los niveles perdidos en los últimos años.
