27 de mayo de 2026

Argentina y la elección de sus nuevos cazas: atrás quedaron el JF-17 chino y el MiG-35 ruso, el F 16 ganó la pulseada

Tras varios años de evaluaciones, propuestas internacionales y definiciones políticas, la Argentina finalmente cerró la compra de 24 aviones F-16 Fighting Falcon provenientes de Dinamarca, una decisión del gobierno de Javier Milei que terminó inclinando la balanza hacia un sistema de armas occidental probado y con amplio respaldo logístico.

La operación dejó en el camino a dos contendientes fuertes: el JF-17 Thunder, desarrollado entre China y Pakistán, y el MiG-35 ruso, el modelo preferido por sectores del kirchnerismo durante gestiones anteriores.

La necesidad de recuperar la capacidad supersónica del país —perdida desde el retiro del Mirage en 2015— abrió una competencia entre tres modelos con perfiles, potencias y costos muy distintos.

JF-17 Thunder: la opción “económica” que buscaba instalar China

El JF-17 Thunder fue durante varios años una de las alternativas más cercanas a concretarse. Se trata de un caza ligero, monomotor, concebido como un avión de bajo costo operativo y con aviónica moderna en sus versiones más recientes.

Con una velocidad cercana a Mach 1.6–1.8 y un radio de combate en torno a los 1.200 km, el JF-17 ofrecía a la Argentina una plataforma suficiente para misiones de defensa aérea básica y ataque táctico. Sus siete puntos de anclaje permiten emplear misiles aire-aire de mediano alcance y bombas guiadas.

Sin embargo, en la Fuerza Aérea persistían dudas sobre la capacidad industrial de sostener el avión a largo plazo, tanto por la dependencia de proveedores chinos como por el uso del motor ruso RD-93, sujeto a restricciones internacionales. A ello se sumó el giro geopolítico del nuevo gobierno, que redujo las posibilidades de adoptar un sistema de armas chino-pakistaní.

MiG-35: el caza más potente… y el más complejo

El MiG-35 fue el candidato técnicamente más sofisticado y, en términos de potencia pura, el más avanzado de los tres. Con dos motores RD-33MK, velocidad superior a Mach 2 y radar AESA Zhuk-AE, el caza ruso ofrecía una notable capacidad de combate aire-aire y aire-tierra, además de roles de guerra electrónica.

Durante gestiones anteriores, la Argentina realizó consultas y pedidos formales de cotización. Sin embargo, el MiG-35 quedó finalmente relegado debido a su elevado costo operativo y, sobre todo, por la incertidumbre logística: las sanciones internacionales a Rusia y la dificultad para asegurar repuestos y mantenimiento hicieron que la Fuerza Aérea evaluara la opción como riesgosa a largo plazo.

F-16 Fighting Falcon: la apuesta por lo probado

La elección final del F-16 respondió a un criterio mixto: capacidades técnicas, disponibilidad de repuestos, menor riesgo logístico y alineamiento internacional. Aunque se trata de unidades usadas, el modelo es uno de los cazas multirrol más difundidos del mundo y cuenta con un ecosistema consolidado de soporte, entrenamiento y armamento.

Con velocidad cercana a Mach 2, radar multimodo y posibilidad de integrar armas aire-aire y aire-tierra modernas, el F-16 representa una plataforma flexible y bien conocida por numerosas fuerzas aéreas. Para la Argentina, su mayor ventaja es la previsibilidad operativa: un sistema estandarizado, con manuales, infraestructura y logística probadas durante casi medio siglo.

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