13 de septiembre de 2026

El empleo formal sigue retrocediendo: la pérdida de asalariados profundiza la fragilidad del sistema previsional

Entre mayo de 2025 y mayo de 2026, el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) registró 38.532 aportantes menos, aunque el dato más significativo es la desaparición de 140.659 puestos de trabajo en relación de dependencia, el segmento que realiza los mayores aportes al sistema.

Los últimos datos oficiales de la Subsecretaría de Seguridad Social exponen una tendencia que va más allá de una simple caída estadística: el mercado laboral formal continúa deteriorándose y, con él, se debilita una de las principales fuentes de financiamiento del sistema previsional argentino.

El informe indica que la mayor parte de esa pérdida corresponde al sector privado, con 108.378 empleos registrados menos, mientras que el sector público redujo su plantilla en 36.034 trabajadores. Estas cifras reflejan el impacto de un escenario marcado por despidos, ajuste del gasto estatal, menor actividad económica y cierre de empresas, factores que continúan erosionando el empleo registrado.

Sin embargo, el análisis de los datos también muestra una transformación en la composición del mercado laboral. Mientras disminuye el empleo asalariado, aumentan las modalidades laborales de menor cobertura. Durante el mismo período, el monotributo incorporó 71.514 nuevos aportantes y el régimen de casas particulares sumó 29.923 personas. Lejos de compensar la pérdida de empleo formal, este fenómeno evidencia una migración hacia esquemas con menores niveles de protección social y aportes previsionales considerablemente más bajos.

La consecuencia excede el plano laboral. El sistema jubilatorio argentino depende, en gran medida, de los aportes realizados por los trabajadores activos. La reducción del empleo registrado implica una menor recaudación para financiar las prestaciones previsionales, obligando al Estado a incrementar los recursos provenientes del Tesoro Nacional para cubrir el déficit. En otras palabras, cuanto menor es la cantidad de asalariados formales, mayor es la presión sobre las cuentas públicas y más comprometida resulta la sostenibilidad del sistema.

La tendencia adquiere mayor dimensión al observar el mediano plazo. Desde mayo de 2023, el número total de aportantes cayó en 304.417 personas, confirmando que no se trata de un fenómeno aislado sino de un proceso persistente de debilitamiento del empleo formal.

Los indicadores también ponen en evidencia la magnitud de la informalidad. Actualmente, apenas el 26,9% de la población argentina realiza aportes a la Seguridad Social por su actividad laboral, cuando tres años atrás ese porcentaje alcanzaba el 28,2%. Si se considera una población ocupada cercana a los 22 millones de personas, se estima que alrededor de 9,5 millones trabajan sin registrar, sin cobertura previsional, obra social ni protección frente a accidentes laborales.

El informe, elaborado sobre la base de datos de ANSES y ARCA, revela un mercado laboral cada vez más segmentado, donde el crecimiento del trabajo independiente y precario no logra compensar la destrucción del empleo registrado.

Si las proyecciones de nuevos recortes en el sector público y la continuidad de las dificultades en el sector privado se concretan, el escenario podría profundizar una dinámica que no solo afecta a los trabajadores, sino que también plantea interrogantes sobre la viabilidad financiera del sistema previsional en los próximos años.

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