Los salarios vuelven a perder frente a la inflación mientras crece el empleo precario en Argentina
Los últimos datos oficiales reflejan una realidad que atraviesa a millones de trabajadores argentinos: aunque los salarios continúan registrando aumentos nominales, la mejora no alcanza para compensar el avance del costo de vida. En ese escenario, el empleo que más crece es el informal, profundizando un proceso de precarización que ya afecta a casi la mitad de la fuerza laboral.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en mayo de 2026 el índice de salarios aumentó un 2,2% respecto de abril y acumuló una suba interanual del 35,9%.
En los primeros cinco meses del año el incremento fue del 15,2%. Sin embargo, detrás de esos porcentajes persiste un problema estructural: los ingresos continúan perdiendo capacidad de compra y, en los últimos nueve meses, los salarios registrados retrocedieron frente a la inflación en ocho oportunidades.
El deterioro se observa especialmente entre los trabajadores registrados. En el sector privado formal los salarios crecieron un 2% mensual y un 29,3% interanual, mientras que en el empleo público el aumento fue aún menor, con un 1,5% mensual y un 27,4% en comparación con el mismo mes del año anterior. Si bien ambas cifras muestran incrementos, el ritmo resulta insuficiente para acompañar el encarecimiento sostenido de alimentos, transporte, servicios y alquileres.
En contraste, los trabajadores informales registraron una suba del 3,5% mensual y del 66,3% interanual. No obstante, estos porcentajes no necesariamente representan una mejora en las condiciones laborales. Se trata de un universo caracterizado por la inestabilidad, la ausencia de aportes previsionales, cobertura social y derechos laborales, donde los ingresos dependen de la disponibilidad de empleo y de acuerdos muchas veces temporarios o informales.
Los datos oficiales exponen un mercado laboral cada vez más fragmentado. Mientras los asalariados formales pierden poder adquisitivo por la insuficiencia de las paritarias frente a la inflación, quienes trabajan en la informalidad muestran incrementos más elevados, aunque bajo condiciones de mayor vulnerabilidad y sin garantías de continuidad.
A esta situación se suma un informe del Centro de Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (CETyD), que advierte sobre un cambio en la composición del empleo argentino. El estudio sostiene que el crecimiento de la ocupación registrado entre principios de 2025 y el primer trimestre de 2026 estuvo impulsado casi exclusivamente por puestos informales y trabajos independientes de baja calidad.
Como consecuencia, la tasa de informalidad alcanzó el 44,2%, uno de los niveles más elevados de los últimos años. El dato revela que el incremento del empleo no estuvo acompañado por una mejora en la calidad laboral, sino por la expansión de ocupaciones con menores ingresos, escasa protección y alta inestabilidad.
El informe también alerta sobre el avance de la subocupación. Más del 90% de las personas que consiguieron trabajo durante el período analizado necesita sumar más horas laborales para alcanzar un ingreso suficiente, pero no encuentra oportunidades debido al bajo nivel de actividad económica y la debilidad de la demanda.
El panorama describe una contradicción cada vez más evidente: las estadísticas muestran más personas ocupadas y salarios que aumentan en términos nominales, pero la realidad cotidiana refleja trabajadores que ven deteriorarse su poder adquisitivo y un mercado laboral donde el crecimiento se sostiene, en gran medida, sobre empleos precarios.
En ese contexto, el desafío ya no pasa únicamente por generar nuevos puestos de trabajo, sino por recuperar ingresos reales y promover empleos formales que permitan mejorar efectivamente las condiciones de vida.
