12 de septiembre de 2026

Industria: cae la capacidad instalada y se profundiza el enfriamiento de la economía productiva

En mayo, la utilización de la capacidad instalada descendió al 58,4%, lo que representa una baja de 1,5 puntos porcentuales respecto de abril y también un retroceso frente al 58,9% registrado en el mismo mes de 2025.

Los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) muestran que la recuperación de la actividad industrial continúa lejos de consolidarse.

La cifra interrumpe la leve mejora observada durante los primeros meses del año y vuelve a reflejar que gran parte del aparato productivo opera con un importante nivel de capacidad ociosa.

El indicador constituye una señal relevante sobre el desempeño de la economía porque mide cuánto de la infraestructura industrial disponible está efectivamente en funcionamiento. En este contexto, la caída revela que la demanda continúa siendo insuficiente para sostener un mayor nivel de producción, pese a las expectativas oficiales sobre una recuperación de la actividad.

El comportamiento de la industria muestra, además, fuertes diferencias entre sectores. Mientras la refinación de petróleo alcanzó un elevado nivel de utilización del 88,7%, favorecida por el mayor procesamiento de crudo en un contexto internacional marcado por el aumento del precio del petróleo, otras ramas estratégicas registraron un deterioro significativo.

Uno de los casos más notorios es el de la industria metalmecánica, excluyendo al sector automotor, cuya utilización de la capacidad instalada cayó del 46% al 38,7% en comparación con un año atrás. La disminución estuvo asociada al fuerte retroceso en la fabricación de maquinaria agrícola y de electrodomésticos, dos actividades estrechamente vinculadas a la inversión y al consumo interno.

La industria automotriz tampoco logró sostener su nivel de actividad. El uso de su capacidad instalada descendió del 56,8% al 45,5%, reflejando una menor producción de vehículos por parte de las terminales instaladas en el país.

El escenario se repite en otras ramas manufactureras. La industria textil redujo su nivel de utilización del 47,4% al 42,2%, afectada por la caída de la producción y las ventas. También retrocedieron los sectores de caucho y plástico, mientras que alimentos y bebidas registraron una leve disminución, acompañada por una menor producción de carne vacuna respecto del año anterior.

La amplia diferencia entre los sectores de mejor desempeño y aquellos que permanecen con altos niveles de capacidad ociosa evidencia una recuperación desigual. Mientras algunas actividades vinculadas a los mercados internacionales logran sostener su producción, buena parte de las industrias orientadas al mercado interno continúa enfrentando un escenario de baja demanda, elevados costos y menor utilización de su infraestructura.

Construcción: otro sector que continúa sin reactivarse

Las dificultades tampoco se limitan al sector manufacturero. La construcción sigue atravesando un período de marcada retracción, impulsado principalmente por la paralización de la obra pública y la desaceleración de numerosos proyectos de infraestructura.

De acuerdo con estimaciones del sector empresario y organizaciones sindicales, desde 2023 se habrían perdido entre 100.000 y 130.000 puestos de trabajo vinculados a la actividad. Si bien el Gobierno sostiene que la participación privada reemplazará progresivamente la inversión estatal mediante nuevos esquemas de concesión, los actores del sector advierten que ese proceso todavía resulta insuficiente para compensar la paralización de numerosas obras.

La reducción de los proyectos públicos también genera preocupación por el deterioro de la infraestructura vial. Diversos especialistas señalan que los programas actualmente impulsados alcanzan solo una parte limitada de la red nacional, mientras una importante proporción de rutas continúa sin mantenimiento ni planes concretos de ampliación.

En conjunto, los indicadores industriales y de la construcción muestran un panorama que invita a un análisis más amplio sobre el ritmo de recuperación de la economía.

Si bien algunos sectores presentan mejoras puntuales impulsadas por factores externos, los datos oficiales reflejan que gran parte de la producción nacional continúa operando por debajo de su capacidad, con niveles de inversión moderados, pérdida de empleo en actividades estratégicas y una demanda interna que aún no logra convertirse en un motor sostenido del crecimiento económico.

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