Ante la caída del consumo, la industria busca reactivar las ventas con el regreso de los planes de 12 cuotas
La posible vuelta de los planes de cuotas aparece así como un reconocimiento implícito de que la estabilización macroeconómica, por sí sola, aún no logra reactivar el motor principal de gran parte de la economía argentina: el consumo.

La persistente retracción del consumo interno comenzó a encender señales de alarma en el sector industrial, que ya negocia con el Gobierno nacional la implementación de herramientas de financiamiento destinadas a estimular las ventas y amortiguar el impacto de la desaceleración económica.
Los últimos datos del mercado reflejan un escenario complejo para la actividad productiva. Según informes privados, el consumo masivo acumuló una caída del 3% en los primeros cinco meses del año y se ubica un 16% por debajo de los niveles registrados a comienzos de 2023. El deterioro del poder adquisitivo y la pérdida de capacidad de compra de los salarios aparecen como factores centrales para explicar una demanda que no logra recuperarse.
En este contexto, referentes de la industria mantienen conversaciones con funcionarios del Ministerio de Economía para evaluar la posibilidad de reactivar esquemas de financiamiento en 12 y 18 cuotas, similares a los programas que fueron eliminados durante el primer año de gestión de Javier Milei.
La iniciativa representa un cambio significativo respecto del discurso oficial que había cuestionado este tipo de mecanismos por considerarlos una forma indirecta de intervención estatal. Tras la eliminación de programas como Ahora 12 y, posteriormente, Cuota Simple, el Gobierno apostó a una liberalización del mercado bajo la premisa de que la estabilidad macroeconómica y la baja de la inflación serían suficientes para impulsar el consumo. Sin embargo, los resultados observados hasta el momento muestran que la recuperación de la demanda sigue siendo más lenta de lo esperado.
Las gestiones impulsadas por la Unión Industrial Argentina (UIA) apuntan a generar nuevas líneas de crédito que permitan financiar compras de bienes producidos por sectores especialmente afectados por la caída de las ventas, entre ellos materiales para la construcción, indumentaria y calzado.
Entre las alternativas en estudio figura una reducción de encajes bancarios que facilite una mayor disponibilidad de fondos para préstamos al consumo. La medida implicaría una flexibilización parcial de la estrategia financiera que el Gobierno viene sosteniendo para restringir la liquidez y consolidar su programa de estabilización monetaria.
La discusión también refleja diferencias de diagnóstico entre el Ejecutivo y los sectores productivos. Mientras el Gobierno sostiene que la economía ingresará en una etapa de crecimiento más acelerado durante el segundo semestre gracias a la desaceleración inflacionaria, los industriales advierten que la mejora observada en actividades vinculadas a la minería y la energía todavía no se traduce en una recuperación generalizada del entramado productivo.
Desde la UIA consideran que el crédito puede convertirse en una herramienta transitoria para sostener el nivel de actividad y evitar una profundización de la crisis en sectores orientados al mercado interno. En otras palabras, buscan construir un puente que permita atravesar una etapa de transición marcada por la debilidad del consumo y la incertidumbre sobre la velocidad de la recuperación económica.
La negociación deja al descubierto una paradoja: mientras el Gobierno defiende el éxito de su programa económico, parte del sector empresario reclama medidas de estímulo para compensar los efectos de una demanda que continúa mostrando signos de agotamiento.
