20 de agosto de 2026

El consumo sigue sin recuperarse: las ventas masivas profundizan su deterioro y reflejan el ajuste sobre los hogares

Los indicadores de consumo continúan mostrando señales de debilidad en la economía argentina. Durante mayo, las ventas de productos de consumo masivo registraron una caída interanual del 1,6%, mientras que en el acumulado de los primeros cinco meses del año el retroceso alcanzó el 3%, según un relevamiento elaborado por la consultora Scentia.

Los datos reflejan que, pese a la desaceleración inflacionaria que destaca el Gobierno nacional, la recuperación del poder de compra de amplios sectores de la población sigue siendo insuficiente para impulsar una mejora sostenida en el mercado interno. La contracción del consumo, históricamente considerada un termómetro de la actividad económica, expone las dificultades que enfrentan millones de familias para sostener sus niveles habituales de gasto.

El informe revela que los supermercados de cadena fueron los más afectados, con una baja del 4,2% respecto de mayo del año pasado. También registraron caídas los autoservicios independientes (-1,3%) y los comercios mayoristas (-1,6%), evidenciando que la retracción atraviesa distintos formatos de comercialización.

Entre los rubros más golpeados aparecen productos esenciales para la vida cotidiana. Los artículos de limpieza para el hogar y la ropa sufrieron una caída del 8,2%, mientras que los alimentos perecederos descendieron 6,5% y los productos vinculados al desayuno y la merienda retrocedieron 5,4%. Estos números sugieren cambios en los hábitos de compra y una mayor selectividad de los consumidores frente a ingresos que continúan rezagados respecto de los costos de vida.

En contraste, algunos segmentos lograron escapar de la tendencia negativa. El comercio electrónico registró un crecimiento interanual del 29,9%, aunque su incidencia sigue siendo limitada, ya que representa apenas alrededor del 5% del total de las ventas. Las farmacias también mostraron una leve expansión del 2,3%.

Por otra parte, las bebidas alcohólicas y sin alcohol exhibieron incrementos del 4,1% y 3,3%, respectivamente, constituyéndose en las pocas categorías con resultados positivos durante el período analizado.

Más allá de las variaciones puntuales, el dato que genera mayor preocupación es la comparación histórica. Según la consultora, el volumen de ventas actual se encuentra muy por debajo de los niveles observados a comienzos de 2023. En términos concretos, el consumo de mayo representa apenas el 84,8% del registrado en enero de aquel año.

El escenario plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de la recuperación económica anunciada por el oficialismo. Mientras algunos indicadores macroeconómicos muestran signos de estabilización, la persistente caída del consumo evidencia que los beneficios aún no llegan con la misma intensidad a la economía real, donde el ajuste del gasto y la pérdida de capacidad adquisitiva continúan condicionando las decisiones de compra de los hogares.

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