30 de junio de 2026

Alarma en FAdeA: cierre temporal, salarios impagos y temor por despidos masivos

Por ahora, el conflicto sigue abierto y la desconfianza crece. La fábrica cerró sus puertas, pero afuera la vigilia continúa: los trabajadores no están dispuestos a ceder derechos ni a ser la próxima víctima de un modelo que, en nombre de la eficiencia, empieza a mostrar su verdadero costo social.

La Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), una empresa estatal clave en el entramado industrial y estratégico del país, enfrenta una situación crítica que mantiene en vilo a sus más de 800 trabajadores.

Desde este lunes, la planta ubicada en Córdoba permanece cerrada por 72 horas, tras una jornada de protesta interna por el pago incompleto de los salarios. Aunque la empresa alega razones de “seguridad”, los trabajadores temen que se esté gestando un escenario similar al vivido en Télam: cierres sorpresivos como antesala de despidos masivos.

La resolución de paralizar las actividades por tres días fue formalizada mediante un comunicado oficial de FAdeA, en el que se argumenta que la medida tiene por objetivo “resguardar al personal y preservar los sistemas de armas y bienes de la empresa y sus clientes”. La firma también aseguró que la interrupción “no afectará los haberes del personal” y que se están realizando gestiones para normalizar los pagos.

Reclamos salariales y clima de tensión

La raíz del conflicto es económica. El miércoles pasado, los trabajadores percibieron apenas un 30% de su salario, situación que generó indignación y derivó en una protesta dentro de las instalaciones. Según relató Marcelo Bertorello, delegado del Sindicato de Trabajadores Aeronáuticos, el viernes se logró destrabar una partida de 500 mil pesos por trabajador, gracias a una decisión directa del presidente de FAdeA, Julio Manco, que redirigió fondos provenientes de un proyecto con la empresa Embraer.

Sin embargo, lejos de calmar los ánimos, la sorpresa fue mayor cuando, esa misma noche, se difundió el comunicado de cierre. “No estamos de acuerdo con lo que dice ese texto. No hubo incidentes ni riesgos. Solo reclamamos lo que nos corresponde: el salario completo y condiciones dignas de trabajo”, afirmó Bertorello.

Un fantasma que recorre las empresas públicas

El miedo a una ola de despidos no es infundado. La reciente experiencia con la agencia estatal Télam —desmantelada de forma abrupta con cierre de edificios y suspensión de tareas— actúa como precedente inquietante para los trabajadores de FAdeA, quienes advierten similitudes en la forma y el contexto. “Totalmente, las cosas ya las conocemos. Sabemos cómo empiezan”, alertó Bertorello.

En paralelo, los empleados han iniciado una vigilia frente a los portones de la planta, tras el fracaso de una audiencia convocada por el Ministerio de Trabajo de Córdoba. Exigen no solo el pago inmediato del salario restante, sino también garantías de continuidad laboral y un compromiso explícito de que no habrá despidos encubiertos bajo excusas administrativas.

Una empresa estratégica en riesgo

FAdeA no es una fábrica más: es la principal empresa aeronáutica del país y cumple un rol estratégico en la defensa nacional, el desarrollo industrial y la soberanía tecnológica. Su desestabilización no solo impacta en lo laboral, sino que compromete proyectos vinculados a la modernización de la Fuerza Aérea, la provisión de servicios aeronáuticos y la cooperación internacional, como la mencionada asociación con Embraer.

Este cierre temporal, por más que se presente como una medida preventiva, activa señales de alerta sobre el futuro inmediato de FAdeA en el marco del plan de ajuste fiscal y reestructuración del Estado que impulsa el gobierno nacional. La pregunta de fondo es si se busca disciplinar al personal, forzar retiros, o incluso avanzar hacia un vaciamiento parcial, como han denunciado algunos sectores gremiales.

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