Ajuste en el SMN: paro y recorte de más de 30% del personal pone en riesgo pronósticos y alertas
Ante esta medida, los trabajadores iniciaron un paro nacional que comenzó en la sede central de Colegiales y se replicó en estaciones de todo el país, denunciando que la reducción de personal podría debilitar la capacidad operativa del organismo y comprometer pronósticos y alertas tempranas fundamentales para la aviación, el sector agropecuario y la prevención de riesgos climáticos.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) enfrenta una situación crítica tras el anuncio de 240 despidos, que representan más del 30% de su planta de personal.
Según detalló la meteoróloga Cindy Fernández, los recortes afectan a 130 empleados de estaciones meteorológicas y 110 de la sede central en Buenos Aires. De concretarse, el SMN quedaría con unos 540 trabajadores civiles, muy por debajo del mínimo estimado de 1.200 para garantizar un funcionamiento normal y seguro.
Los empleados advierten que esta reducción impactará directamente en la recolección de datos, la emisión de alertas y el monitoreo constante de la atmósfera, tareas que requieren personal especializado y disponibilidad las 24 horas del día, los 365 días del año. Ana Saralegui, delegada de ATE en el SMN, subrayó que “sin los datos, nuestros pronósticos y alertas tempranas serán mucho más débiles”, evidenciando el riesgo que implica el ajuste para la seguridad y la planificación de sectores estratégicos.
Actualmente, el organismo cuenta con alrededor de 980 empleados, cifra que ya se encontraba por debajo de los niveles considerados necesarios. El sindicato reclama la revisión de los despidos y la apertura de un espacio de diálogo para garantizar la continuidad de las funciones esenciales del SMN.
Analistas y trabajadores coinciden en que la medida refleja una política de ajuste que podría generar un debilitamiento estructural del organismo, con consecuencias directas sobre la capacidad del Estado para prevenir desastres naturales y sostener la seguridad operativa en ámbitos como la aviación y la producción agrícola.
La situación vuelve a poner en debate la relación entre recortes presupuestarios y la eficacia de servicios públicos estratégicos.
