Acusan al Banco Santander de precarizar el trabajo en Latinoamérica: sindicalistas denuncian despidos y represión
Sindicatos de varios países de América Latina se unieron para denunciar una política sistemática de precarización laboral en el Banco Santander, que según ellos combina despidos arbitrarios, tercerización y represión sindical. La movilización conjunta, encabezada por el Sindicato Nacional de Empleados de Financiera Santander Consumer de Perú y apoyada por UNI Américas, visibiliza un conflicto regional que trasciende fronteras bajo la consigna “distintos países, una sola lucha”.

Argentina, Chile, Uruguay, Brasil y Perú son escenario de protestas en las que más de 4.000 trabajadores reclaman mejoras urgentes en las condiciones laborales dentro del banco. La Asociación de Bancarios del Uruguay y la Confederación de Sindicatos Bancarios y del Sistema Financiero de Chile se sumaron a esta ofensiva sindical contra lo que denominan una política empresarial que vulnera derechos básicos.
Los sindicatos advierten que el Banco Santander, uno de los grandes actores financieros globales, mantiene una imagen pública que contrasta fuertemente con su gestión interna: “No se puede construir reputación global sobre trabajo precario”, afirman en un comunicado que expone la incoherencia entre la marca internacional y el trato que reciben sus empleados en la región.
Uno de los principales ejes de la denuncia es la tercerización laboral, que —según los sindicalistas— permite a la entidad delegar tareas sin asumir plena responsabilidad por las condiciones de trabajo, fomentando así la desigualdad: “Mismo banco, distintos derechos”, señalan, en referencia a la disparidad que sufren trabajadores directos y tercerizados.
Más allá de la precariedad salarial y laboral, la protesta pone foco en la supuesta represión sindical y la vulneración del derecho a organizarse, elementos que acentúan la tensión entre el banco y sus empleados. La exigencia central es clara: condiciones dignas y respeto a los derechos laborales en toda la región, eliminando prácticas que solo aumentan la vulnerabilidad de la clase trabajadora.
El lema #BastaDeDespidosSantander sintetiza la protesta, que denuncia la “verdadera cara” del banco para sus empleados: menos derechos y más despidos. La demanda no solo reclama un cambio en las políticas internas de la empresa, sino también un fin a la “impunidad empresarial” que consideran impera en las estructuras corporativas del sector financiero.
Esta movilización refleja un fenómeno creciente en Latinoamérica, donde la flexibilización laboral y la tercerización se han convertido en herramientas habituales para reducir costos a costa de los derechos de los trabajadores. En ese contexto, la acción coordinada de los sindicatos contra el Banco Santander adquiere un valor estratégico, al poner en cuestión la sostenibilidad social y ética de un modelo corporativo que, a juicio de los afectados, prioriza las ganancias por sobre el bienestar laboral.
