17 de julio de 2026

A modo de protesta, dos activistas francesas le arrojaron sopa a la Mona Lisa

El hecho ocurrió en el Museo del Louvre de París y fue para exigir “una alimentación sana y sostenible”. Francia por estos días es noticia por el reclamo de los agricultores de ese país que piden ayuda estatal y medidas proteccionistas para el campo. La Mona Lisa, es la obra de arte preferida por los activistas para visualizar sus protestas.

La pintura del genial y multifacético Leonardo Da Vinci data del siglo XVI y es una de las obras de arte más conocidas y emblemáticas de la cultura occidental y del mundo.

El cuadro representa a una mujer con una sonrisa mágica que ha sido objeto de diferentes ataques vandálicos y se cree que la identidad que le da vida, es Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo, un mercader florentino. De ahí deriva el nombre de «La Gioconda».

El cuadro se conserva en el Museo del Louvre de la capital francesa “en el séptimo subsuelo y bajo siete llaves” y precisamente, por su incalculable valor económico es que está detrás de un cristal a prueba de balas, por lo que es poco probable que haya sufrido daños.

Una de las activistas vestía una remera en la que se puede leer: “Riposte alimentaire” que traducido del francés alegaría a una “respuesta alimentaria”, motivo por el cual también decidieron arrojarle sopa a la famosa pintura.

Luego del ataque, ambas mujeres se pararon frente a la obra de arte y exigieron una “alimentación sana y sostenible” a viva voz diciendo: “nuestro sistema agrícola está enfermo”.

Posteriormente, los agentes de seguridad del museo ponen pantallas negras frente a ellas antes de evacuarlas de la sala.

París fue testigo de protestas de agricultores en los últimos días.

Los manifestantes pidieron el fin del aumento de los costos del combustible y la simplificación de las regulaciones. El viernes bloquearon rutas vitales para el comercio, rutas de entrada y salida de París para reclamar por ayudas inmediatas al campo, el aumento de salarios, la reducción de restricciones ambientales y el aumento de medidas proteccionistas frente a la competencia extranjera.

La Mona Lisa guarda una atracción especial y es el blanco preferido de los activistas para visibilizar sus reclamos. El cuadro ha estado protegido por un cristal de seguridad desde principios de la década de 1950, cuando fue dañado por un visitante que le arrojó ácido.

En 2019, el museo dijo que había instalado un vidrio a prueba de balas más transparente para protegerlo. En 2022, un activista arrojó pastel al cuadro e instó a la gente a «pensar en la Tierra».

El cuadro fue robado del Louvre en 1911, cuando Vincenzo Peruggia, empleado del museo más visitado del mundo, se escondió durante la noche en un armario para llevarse el cuadro. Fue recuperado dos años después, cuando intentó venderlo a un anticuario en Florencia, Italia.

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