3 de julio de 2026

YPF abandona yacimientos: despidos masivos y crisis en provincias petroleras mientras Vaca Muerta crece

Mientras Vaca Muerta alcanza récords de producción y exportación, las regiones históricas enfrentan desempleo, migración forzada y abandono ambiental.

La estrategia de YPF de concentrar sus inversiones en Vaca Muerta está dejando un saldo alarmante en las regiones petroleras tradicionales.

La estatal abandona más de 50 yacimientos convencionales maduros, generando despidos masivos, paralización de operaciones y riesgos ambientales, mientras comunidades enteras enfrentan un colapso económico y social.

El contexto internacional, con el conflicto en Medio Oriente disparando los precios del Brent, amenaza además con encarecer los combustibles locales, sin que las provincias afectadas vean mejoras inmediatas.

El Plan Andes de YPF prevé la venta o abandono de áreas en Mendoza, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, manteniendo operaciones limitadas solo en algunas zonas de Mendoza y Chubut. Estos campos representan aproximadamente el 40 % de la producción total de la compañía. La retirada deja a varias provincias con presencia mínima de la estatal, a pesar de que el Estado nacional y las provincias son accionistas significativos de la empresa.

El impacto social y laboral ya es evidente. En Mendoza Norte, la transición hacia nuevas operadoras provocó más de mil despidos y detuvo tareas de remediación ambiental. En Santa Cruz, 90 días después del traspaso de áreas, la reactivación prometida no se concretó: contratistas permanecen paralizados y la provincia declaró emergencia hidrocarburífera. En Salta y otras provincias del norte, la producción convencional lleva años en declive; el año pasado, el sector perdió un 20 % de su fuerza laboral, y solo un tercio de los desvinculados logró reinsertarse.

El secretario general de la Federación de Petroleros, Mario Lavia, alertó sobre las consecuencias de esta estrategia: “YPF deja tierra arrasada. Provincias enteras quedan abandonadas, con familias y comunidades que sostuvieron la industria durante décadas”. Lavia cuestiona la concentración de inversiones en Vaca Muerta y advierte que el modelo prioriza la exportación del crudo sin valor agregado, mientras los trabajadores y las regiones locales pagan el costo.

El contexto internacional añade presión: la caída del tránsito en el Estrecho de Ormuz elevó el precio del Brent a niveles récord. En Argentina, cada dólar adicional por barril impacta entre 1 % y 1,3 % en el precio de los combustibles, y aunque YPF aplica promedios móviles para amortiguar subas, un Brent sostenido en torno a 85 dólares podría trasladar inevitablemente la inflación a surtidor.

La desinversión abre oportunidades para operadoras privadas, pero el costo social inmediato es evidente: pérdida de empleos, reducción de ingresos y riesgos ambientales en comunidades que hasta ahora fueron el corazón del petróleo argentino.

La “tierra arrasada” que denuncia Lavia deja en evidencia la desigualdad entre el boom no convencional y la crisis de los yacimientos tradicionales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *