7 de junio de 2026

Ya son 400 los detenidos en Los Ángeles y las protestas se extienden por todo el país

La segunda noche consecutiva de toque de queda en Los Ángeles ha marcado un período de tensión y enfrentamientos en medio de una semana marcada por protestas y redadas contra migrantes, ordenadas por la Administración Trump y que han provocado disturbios en varias partes del país.

Ph: Agencia AP

Desde el pasado sábado, más de 400 personas han sido detenidas en la ciudad californiana, en su mayoría por violar las restricciones nocturnas impuestas para contener las protestas. La primera noche de toque de queda, la Guardia Nacional y los Marines desplegados por orden presidencial lograron detener a más de 20 individuos, en su mayoría por incumplimiento de las restricciones.

La manifestación convocada justo antes del inicio de la segunda noche del toque de queda se convirtió en un escenario de caos, cuando las fuerzas antidisturbios, algunos a caballo, cargaron contra los manifestantes. Además, varios cuerpos policiales usaron proyectiles para dispersar a cientos de personas que participaban en las protestas, que en algunos casos degeneraron en enfrentamientos violentos.

La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, confirmó que las restricciones nocturnas continuarán en vigor mientras sea necesario. «Si las redadas siguen, si hay soldados patrullando nuestras calles, el toque de queda permanecerá», expresó la mandataria demócrata en una declaración.

Por su parte, la Fiscalía ha presentado cargos contra tres personas por posesión de armas, incluyendo un cóctel molotov y agresión a un oficial de policía durante los disturbios. La Policía también ha señalado que los enfrentamientos nocturnos se iniciaron tras manifestaciones pacíficas que posteriormente se tornaron violentas.

En su cuenta en X (antes Twitter), la alcaldesa Bass afirmó que el toque de queda busca «detener a quienes se están aprovechando de la escalada caótica del presidente». Además, responsabilizó a las redadas de inmigración ordenadas por Trump de haber provocado las protestas, asegurando que «hace una semana todo era pacífico».

Los Ángeles se ha convertido en uno de los epicentros de un amplio movimiento de protesta que ha sumado a decenas de alcaldes del área metropolitana, quienes han exigido a la Administración Trump que detenga las redadas de inmigrantes. Sin embargo, el presidente ha reafirmado su postura, desplegando un total de 4.000 soldados de la Guardia Nacional y 700 marines para contener los disturbios.

El gobernador de California, Gavin Newsom, ha rechazado públicamente la medida, demandando al Gobierno federal por el despliegue militar sin su autorización y anunciando que se llevará a cabo una audiencia judicial hoy jueves para analizar la legalidad de la intervención militar.

En respuesta, la Administración Trump calificó la demanda como una «burda maniobra política que pone en peligro vidas estadounidenses», y el propio presidente aseguró que sin la intervención militar, «la ciudad estaría ardiendo hasta los cimientos».

Las protestas en Los Ángeles y en otras ciudades del país continúan en un contexto de fuerte tensión política y social, en medio de una controversia que pone en jaque la gestión del actual gobierno federal y su política migratoria.

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