Violencia discursiva y estigmatización: un nuevo ataque de Lilia Lemoine a Ian Moche
La exposición pública de un niño con discapacidad volvió a quedar en el centro de una polémica política marcada por la descalificación personal y la violencia simbólica. Ian Moche, activista por los derechos de las personas con autismo, respondió con un mensaje de serenidad y firmeza a los dichos de la diputada nacional de La Libertad Avanza, Lilia Lemoine, quien lo atacó con expresiones estigmatizantes y agravios dirigidos también a su madre, Marlene Spesso.

En un video publicado el miércoles por la noche en su cuenta de Instagram, Ian expresó cómo lo afectaron los comentarios, sin recurrir a la confrontación. “Fue feo, nos angustió un poco, pero estamos bien porque tratamos de no darle cabida a esto”, señaló, y advirtió que el foco del debate público se estaba corriendo de lo verdaderamente urgente: la situación de las personas con discapacidad y la implementación de la Ley de Emergencia en Discapacidad, reglamentada ese mismo día por el Gobierno.
Lejos de victimizarse, el niño reafirmó su rol como activista y destacó el acompañamiento recibido. “Esto no nos va a detener. Vamos a seguir unidos y concientizando”, afirmó, subrayando que su compromiso no se basa en la confrontación sino en el diálogo y la empatía. Incluso relató que intentó comunicarse con la diputada para responderle de manera directa, sin obtener respuesta, lo que —según dijo— también le generó angustia.
El mensaje de Ian contrastó con la dureza de las declaraciones de Lemoine, quien no solo cuestionó la participación pública del menor sino que también puso en duda su condición y acusó a su madre de “hacerlo actuar” con fines políticos. Sus palabras reprodujeron estereotipos históricos sobre la discapacidad y trasladaron la discusión desde las políticas públicas hacia la deslegitimación personal, una estrategia frecuente en la confrontación política actual.
El episodio no es aislado. En otras oportunidades, figuras del oficialismo han vinculado al niño y a su familia con supuestas operaciones partidarias, incluso involucrando al presidente Javier Milei, quien llegó a difundir mensajes en redes sociales que motivaron una acción judicial por parte de la familia de Moche.
Mientras tanto, el trasfondo del conflicto —la precariedad del sistema de atención a la discapacidad, la falta de recursos y la necesidad de políticas inclusivas— quedó nuevamente relegado. Ian, consciente de ese desplazamiento, lo expresó con claridad: “No se está hablando de lo importante, que es la situación de la discapacidad”.
Su cierre fue, a la vez, una respuesta política y ética frente al ataque: “Tenemos que salir a combatir con amor y concientizar. Esto no me detiene”. En un contexto de discursos cada vez más agresivos, la intervención de un niño con discapacidad dejó en evidencia no solo la asimetría del conflicto, sino también la urgencia de revisar los límites del debate público y la responsabilidad de quienes lo protagonizan.
